RODOLFO LIVINGSTON: “El caos urbano es fruto de una política que sólo privilegia lo corporativo y el dinero.”

En diálogo con Entrever, el arquitecto Rodolfo Livingston, creador de la especialidad ‘Arquitectos de Familia’, un sistema de diseño participativo, mira la gestión en la Ciudad del macrismo desde el punto de vista del diseño urbano.

 

E: Autodefinido como un “militante de la calidad de vida” y desde tu experiencia profesional de tantos años ¿qué opinión te merecen las políticas en relación a los espacios verdes que lleva adelante el Gobierno de la Ciudad?

RL: Bueno, no solo este Gobierno, los anteriores se parecen también, en relación a este tema. Se están perdiendo espacios libres de uso público. Si tomamos el ejemplo del parque más importante de Buenos Aires, que es Palermo, vemos que tenía 750 hectáreas de uso público y ahora le quedan 220. Poco a poco se fueron poniendo cosas. Algunas donaciones, una casa de té, una pista para autos… cosas increíbles, ¿no? ¿Cómo va a haber una pista para autos en un parque ¿A quién se le ocurriría poner eso en Londres, París o Nueva York? Y así el parque fue perdiendo lugares. El espacio vacío generalmente es visto con una mirada de negocio, es decir, “qué puedo poner allí”, “acá no hay nada”. Y la ausencia de edificios es una presencia, no es solamente una ausencia. Una presencia de espacios libres, de espacios verdes justamente.

Nuestra ciudad es una de las que menos espacio verde tiene por habitante. Estamos en 1,5 metros cuadrados cuando lo óptimo es 10 o 15. Tiene menos incluso que Nueva York. Es muy poco. Porque además no es solo cantidad de metros sino dónde están ubicadas. A menos de cinco cuadras de cualquier vivienda sería deseable que haya una plaza. ¿Por qué? Un chico en un departamento es imposible de tenerlo en verano ¿Qué hace un chico ahí adentro? Los chicos necesitan correr, necesitan espacio. Entonces si la plaza está a diez cuadras, como pasa aquí por ejemplo en Paternal, hay que tomar un colectivo o un taxi, dependiendo de la plata que tengas. Porque los chicos corren todo el día pero no les gusta caminar. A los chiquitos, menos. Pero sí, debería haber una plaza a menos de cinco cuadras y no la hay. Hay barrios que no tienen prácticamente plaza, como Paternal, por ejemplo. Y eso tiene que ver con la calidad de vida, porque qué hace uno en verano un domingo o un sábado encerrado con un chico en un departamento con cuartos de tres por tres. Es muy importante tener un espacio abierto, libre.

E: ¿Cómo creés que podría comenzar a solucionarse esta situación?

RL: Con conciencia política, y además un control de la especulación, del afán, de la codicia por el dinero de los inversores. Cuando a la gente le sobra plata y quiere ahorrar, como no confía en los bancos para nada, compra departamentos o construye torres y más torres. Entonces los ahorros en lugar de contribuir a desarrollar el país o a mejores condiciones de vida, arruinan barrios con torres mal ubicadas. No les importa cómo está la vida ahí adentro, la distribución, nada, y ahí están. Puerto Madero está vacío. Está todo construido y las casas están vacías. Los arquitectos ni se enteran, la Sociedad de Arquitectos no opina. La torre más alta de Sudamérica va a estar en Puerto Madero. Ya están las bases. Doscientos treinta y cinco metros de altura. Yo las fui a visitar, los planos se pueden conseguir por internet. Y son departamentos cualunques, iguales a cualquiera de otro barrio. Hay unos de ciento cincuenta metros que son cualunques, mal diseñados y cuestan un millón trescientos mil dólares.

E: ¿Qué pasa con las calles y el creciente aumento de tráfico en la ciudad?

RL: Las calles son plazas de estacionamiento de los autos. Se piensa en ensanchar autopistas pero se han olvidado de que hay que bajarse de los autos en algún momento dado. Si no, para qué circulás. Y para bajarse hay que dejarlo quieto, y como no hay lugar, las calles se han estrechado. Tienen lo que sería el equivalente a placas de colesterol en las dos veredas, con lo cual la circulación empeora, el tráfico empeora. Es terrible.
Además, el Metrobús también es un problema. El Metrobús son los colectivos que financia el Gobierno Nacional. El gobierno de la ciudad lo que hace son los carriles y no les importa por dónde pasan, rompen espacios de memoria, árboles canteros o cualquier cosa. Y lo que se había prometido en este Gobierno era el subte que sí es una solución inteligente. Que la gente pueda dejar los autos lejos, en las cabeceras, y armar un buen sistema de subtes con buena frecuencia. Macri había prometido diez kilómetros por año y no hizo nada prácticamente

E: ¿Hay relación entre los espacios verdes y la prevención de inundaciones?

RL: Los árboles precisan tierra, pero si abajo les hacen playas de estacionamiento, se traba el flujo del agua. El ensanche de la General Paz la está convirtiendo en un paredón, en una barrera. Eso va a empeorar el tema de las inundaciones. Es decir, piensan en hacer dinero y nada más. Un tema parecido es el pensamiento unilateral de ver cómo ganar más dinero es fijarse qué pasa en los derrumbes. Ha habido dieciocho derrumbes en un año. El gobierno de la ciudad dice: “No podemos poner un inspector en cada obra.” ¿Pero por qué hay derrumbes? Porque miran sólo su parte. “Esto es lo mío, lo de al lado no me importa”, y entonces se hace un agujero. Pero la naturaleza no cree en la propiedad privada. Lo que pasa es que la prevención de este tipo de cosas, hacer estudios y esas cosas no son rentables, entonces sencillamente no se hace. Es el resultado de una política que sólo privilegia lo corporativo y el dinero. Y con el marketing te dicen “La ciudad verde” pero en verdad se está haciendo una ciudad amarilla.
Además, todo son vallas. Uno anda por todos lados y hay vallas amarillas. Lo que tiende a pensar mucha gente es “Qué bueno, por lo menos están haciendo obras.”. Pero si te parás en un banquito, que yo lo he hecho en Palermo por ejemplo, ves que detrás de muchas vallas amarillas no hay nada, está la propaganda nada más

E: ¿Hay algo que te parezca que se está haciendo bien y que podría profundizarse?

RL: Lo único que me parece bueno es el fomento a la bicicleta, pero no está bien hecho tampoco. Las sendas de doble mano son peligrosas. No está bien pensado. Además, la bicicleta tiene que ser integrable con otros medios de transporte. Y es siempre el mismo problema: no existe un plan de transporte integral en la ciudad.

 

 

Rodolfo Livingston es creador de la especialidad Arquitectos de Familia, un sistema de diseño participativo destinado a trabajar reformas de viviendas, consultas variadas, proyectos de viviendas nuevas, instituciones con énfasis en la participación de las personas que van a habitar y a vivir esos proyectos. En 1960, poco después del triunfo de la revolución cubana, viajó a Cuba a dictar cursos a obreros y capataces en Baracoa – localidad cercana a La Habana. Publicó siete libros y más de 300 artículos en revistas especializadas y en publicaciones de interés general. 

Deja un comentario