Te lo debo

Por Mariel Baiardi*

La certeza de saberme hecha tierra, hecha carne, hecha pueblo, te la debo.
La firmeza que me anuda a este suelo, que era ajeno y es mío.
La gratitud eterna que siento hacia las compañeras y los compañeros.
Te las debo.
La reflexión, la emoción y la esperanza.
Te las debo.
Te debo el temor por los otros, por nosotros, en el mismo momento en que te fuiste.
Te debo el dolor de verte hecho lágrimas en ojos de tantos honestamente heridos.
Te debo el amor por las causas justas, pero las reales, las de carne y hueso y con claroscuros.
Todos te los debo.
Y cada vez que freno, los pies se me hunden, aclaro la mente y pienso en tus ojos, tus manos, tu ceño y te veo y siento cómo fuiste creciendo.
Dentro mío, paz y furia. Coraje, el que casi nunca tengo.
Desde aquel día tan raro de octubre en que desataste lo bravo y lo bueno. Acá yo los dejo. Porque te los debo.

*Mariel Baiardi es Licenciada en Comunicación Social

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