CAUTELADA UNA VEZ MÁS

El mismo día del masivo festival organizado en el Congreso en el que participaron casi 40.000 personas en defensa de la Ley de Medios, el juez Cayssials decidió anular la adecuación de oficio de AFSCA a Clarín a través de una medida cautelar, sosteniendo que consiste en un mecanismo de censura aplicado al medio y que la libertad de expresión debe ser irrestricta.

Ayer se dio a conocer un polémico fallo del juez Cayssials, en el que decide anular la resolución de AFSCA 1121/14 que regula la adecuación de oficio que el organismo iniciara a Clarín en función del articulado de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Casi como una provocación al clamor popular que se hizo escuchar ayer en el Congreso en defensa de la ley de medios, el fallo suspende la adecuación de oficio a Clarín a través de una medida cautelar, argumentando que la libertad de expresión no debe tener limitaciones directas ni indirectas. Este fallo es realizado en el marco de una denuncia presentada por los periodistas Jorge Lanata, Eduardo van der Kooy, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, Alfredo Leuco y Marcelo Mongobardi, entre otros.

Lo llamativo del fallo, justamente, además de haber sido dado a conocer casi en el mismo momento en que miles de personas salían a la calle a abrazar la ley de medios por segunda vez en menos de una semana, es que invoca el cuidado a la libertad de expresión, cuando la ley especifica claramente que no regula los contenidos que circulan en los medios sino que lo que busca es adecuar el tamaño de los grupos mediáticos, a través de hacer equitativo el acceso a licencias y poner un límite que impida la formación de monopolios.

En otras palabras, en nombre de la libertad de expresión se omite tener que pronunciarse por la situación del mapa de medios argentino, en el que hoy existe un grupo de medios que posee más de 10 veces la cantidad de licencias permitidas por la ley, mientras todos los demás se adecuaron o están haciéndolo conforme a la ley de medios.

¿Se puede invocar la libertad como un valor absoluto? ¿Es posible desconocer que para ser verdaderamente libres, todas las voces deberían tener acceso a licencias de medios de manera igualitaria? ¿Es real la libertad de expresión cuando hay una sola voz que nos aturde mientras que las demás son apenas audibles?

Después de más de 30 años de lucha por tenerla y casi 5 años por conseguir su constitucionalidad, la ley de servicios de comunicación audiovisual ha sido vulnerada una vez más. Pero esta vez no está sola: ayer más de 40.000 almas estuvieron presentes frente al Congreso, emblema del funcionamiento democrático de cualquier país, pidiendo por ella. Todavía está por verse cuán audible será para el gobierno esta voz popular.

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