LOS EUFEMISMOS DEL AMOR

¿Qué es un eufemismo? La palabra nos llega del griego, en el que “eu”, significa bueno y “phemi”, hablar. Decir un eufemismo entonces significa usar palabras buenas, hablar bien. Un eufemismo se utiliza para suavizar una palabra o expresión que resulta muy dura. Por ejemplo, cuando alguien de la famillia se muere, decimos que “se fue al cielo”. Lo usamos generalmente para los más pequeños, porque sabemos del profundo dolor que implica la pérdida de un ser querido y decirles “se fue al cielo” es un acto de amor, es un intento de suavizar el golpe de esa pérdida.
Además de los padres a los niños, los que utilizan mucho los eufemismos son los medios de comunicación. En un acto de amor sin precedentes, los medios de comunicación estos días han querido suavizar el durísimo golpe que conlleva para nuestra sociedad la pérdida de poder adquisitivo, los despidos masivos y la represión policial. Ellos nos ayudan a que no sintamos el dolor de la pérdida porque nos aman un montón.
Por ejemplo, cuando el Estado Nacional despide trabajadores, los medios nos cuentan que “dan de baja contratos”. Los contratos no tienen familia, los contratos no tienen que parar la olla, los contratos son nada más que un papel. Los “contratos” nos evitan tener que pensar en personas reales, con historias reales, con hijos de carne y hueso a los que darles de comer.
Lo mismo sucedió estos días con la represión policial a los trabajadores de La Plata que fueron echados de un día para el otro y sin aviso. Los medios nos quieren cuidar tanto, que decidieron contarnos (muy brevemente y sin profundizar en el tema) que “hubo incidentes con manifestantes”. Los “incidentes” eran balas de goma clavadas en la espalda de personas reales. Eran gases lacrimógenos y palos descargados por la policía sobre un grupo de “manifestantes” que no eran otra cosa que trabajadores que reclamaba no perder su fuente de empleo. “Fuente de empleo”: eufemismo que utilizamos para decir “pan”.
Un eufemismo tiene una carga política muy fuerte, porque moldea nuestro discurso y con él, nuestro pensamiento. ¿A quién no le va a parecer bien que echen ñoquis? ¿A quién no le gusta que los “incidentes” sean solucionados? A nadie. Pero si hablamos de despedir trabajadores, de dejar hogares sin pan y espaldas marcadas con sangre por la represión, bueno, eso ya no le gusta a todo el mundo.
Mi mamá me mima y Magnetto también. Gracias por cuidarnos tanto, queridos medios de comunicación.

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