LOS NEGOCIOS DE LAS TELECOMUNICACIONES Y FÚTBOL PARA TODOS Y TODAS (LAS CORPOS)

*Por Liborio Abelardo Zaitsev

 

Habría que desmitificar el relato que dice que el macrismo beneficia (sólo) al grupo Clarín en materia de comunicaciones. El PRO reemplazó la bandera nacional por el sucio trapo rojo…de remate: Arsat, espectro radioeléctrico, concentración. Hay festín para buitres de todos los colores. Macri quiere postrarse ante la política estadounidense para la región, aunque los capitales europeos y latinoamericanos del sector también tienen expectativas. Y vía Facebook, pretende regalarle la gestión “modernizadora” del Estado poco menos que a la CIA.

 

La pelota no se mancha

La pelota no se mancha nunca, eso ya lo sabemos desde aquella vez en 1978, cuando en el minuto 90 de la final del mundial, el tiro de Rensebrinnk pegó en el palo con un Fillol vencido. Ni el palo ni el holandés fueron sospechados de colaboradores de la dictadura porque el destino del juego quiso alejar al balón unos centímetros de lo que hubiera sido. La pelota no se mancha. Ni con el barro de una cancha estropeadísima por el juego bajo la lluvia. Si Gastón Losa, el arquero de All Boys, no voló, fue porque, como buen arquero, sabía que era imposible la estirada. Había quedado con el pie cambiado ante el remate de Guiñazú desde fuera del área después de mil millones de rebotes. La bocha metiéndose en el ángulo culminaba la postal épica de lo que debía ser un triunfo por el ascenso: de arremetida, con más garra que juego, en el descuento, con un hombre menos. Talleres de Córdoba le daba vuelta el partido al Albo y ascendía a la primera división. Gracias a una campaña brillante, al esfuerzo heroico y estoico de sus jugadores y a la frutilla del postre, el zapatazo de Guiñazú, que le abría la puerta a “La T” al fútbol grande y, de paso cañazo, al negocio del fútbol grande a Carlos Slim.

 

¿CEO de Clarín? Puesto menor

Desde hace una decena de años, Carlos Slim anima el ranking de personas más ricas del mundo, disputándole el podio a Bill Gates o a algún jeque árabe de ocasión. El empresario mexicano de origen libanés es dueño de Grupo Carso, entidad que controla América Móvil, una de las mayores empresas de telecomunicaciones del mundo. Con base en México y obvia expansión en América latina, América Móvil también posee empresas de fuste en Europa (la holandesa KPN y Austria Telekom, entre otras) y Estados Unidos (Tracfone) con más de 20 millones de clientes. En la región, América Móvil tenía, al cierre de 2015, un total de 243 millones de clientes de telefonía móvil, muchos más que los 193 millones de Telefónica. En televisión paga, Slim tiene 14,2 millones de clientes y sus competidores regionales son DirecTV (12,8 millones) Televisa (11 millones) y Telefónica (4,5 millones). Lejos, incluso, de otros competidores, como la brasileña O Globo, Clarín concentra el mercado argentino, pero tiene “nada más” que 3,5 millones de clientes. Vale la comparación como para medir la magnitud de cada uno.

Pero Slim, cuyos negocios en la Argentina los conocemos mayoritariamente con el nombre Claro, quiere meterse al negocio del fútbol, que en su país lo tienen garroneado desde hace años las grandes cadenas Televisa y TV Azteca. Y su estrategia es jugar de ambos lados del mostrador. Compró el Pachuca y el León, de México, el Oviedo, de España, y el Everton de Chile. Clubes chicos a los que les va inyectando recursos para hacerlos crecer, una estrategia que es “marca Slim” (en Argentina se quedó con las prácticamente quebradas CTI y Metrored, y hoy lidera el mercado local de móviles). Talleres salió campeón una semana después de que el Pachuca ganara la liga mexicana.

Pero en el caso argentino, hay una traba. Pese a lo que pueda creerse, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y los clubes, son “entidades sin fin de lucro” (asociaciones civiles) al menos en lo legal, que no pueden ser (legalmente) comprados o vendidos. Un privado accede a ellos por ejemplo cuando la entidad se declara en quiebra. Tal como sucedió con Racing y la Blanquiceleste SA. O con Talleres de Córdoba, otro club que fue a la quiebra.

Con Talleres no hubo puntada sin hilo. Al igual que Macri con el 51% de los votos en las presidenciales, Andrés Fassi legitimó su gestión como administrador al ganar las elecciones del club. Fassi es cordobés y como jugador no tuvo mucho brillo, llegó a México como ayudante de campo en el Nexaca pero se reconvirtió en empresario de fútbol. Y con Slim llegó al Pachuca y como representante del Pachuca volvió a Talleres, se hizo cargo de la gestión, sacó al club de la quiebra, se convirtió en presidente y ascendió a primera y, por ende, metió al club en la discusión de la flamante SuperLiga que quieren armar como modelo de negocios posgrondoniano. Ahí, Talleres juega con Rodrigo Escribano, uno de los vices de “La T”, mano derecha de Fassi y representante del Grupo Roggio. Además, aliado de Tinelli en los tira y afloje por la Superliga, que a esta altura no se puede leer tan simple qué tan alineado a Clarín está y qué tanto vuelo propio tiene.

El tongo de la Superliga merecería una nota aparte, pero baste decir que lo que pretenden los clubes grandes es quedarse con el 70-80% de los negocios de TV del fútbol de AFA y de impulsar la gestión privada de los clubes, lo que permitiría el ingreso de capitales extranjeros, como sucede en España, Inglaterra y México. Pero además, lo que se pone también en discusión es el propio modelo de distribución de contenidos audiovisuales, de ahí el interés de personajes como Slim y de ahí que la discusión también salpique el debate sobre la regulación después de que la topadora del PRO tirara abajo las leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual y Argentina Digital.

 

Amigos son los amigos (del capital)

A la hora de llorar cuitas, no habremos de olvidar que Slim hubo de ser uno de los capitalistas ponderados en su momento por Cristina. Ingenuas razones no faltan para los cándidos esperanzados de todo proyecto nacional y popular liderado por la burguesía: explícito detractor del consenso de Washington, Slim siempre fue cultor de una especie de fordismo sui generis (que sus empleados ganen tanto como para comprarse los smartphones, ponele) y sus operadores políticos con los gobiernos progresistas de la región fueron el mismísimo ex presidente español ¿socialista? Felipe González y Juan Manuel Abal Medina (padre) a quien contrató como abogado luego de que el último delegado personal de Perón en tiempos de Cámpora presidente estableciera su buffete en el México priísta al cabo de años de exilio.

Pero ‘bisnes ar bisnes’ y Slim no tardó en viajar a la Argentina para sacarse la foto con el presidente Mauri. Para el mexicano, el fútbol es sólo un temita, no menor claro: con una nueva regulación pro-mercado y que no ponga límites a la concentración, lo que se pone en juego es directamente cómo se comercializan los contenidos, entre ellos el fútbol. En México, Slim le sacó a Televisa las transmisiones del Pachuca y se las dio a Fox, porque en ese país no opera Claro Video y por las regulaciones tendría problemas para crear su Over The Top (OTT), como hizo el Chivas de Guadalajara. Acá, no tendría esos problemas, de lo que resulta que bien podría, en un futuro no tan lejano, dejar de verse partidos, ya no por TV abierta, directamente por TV y pasar a plataformas de streaming, es decir vía Internet, es decir contenidos pagos.

Pero ya dijimos, eso no es todo. En la mira de Slim está “la mochila de plomo”, término que el Secretario de Comunicaciones, Héctor Huici, usó para referirse a la Televisión Digital Terrestre, por la banda de espectro que utiliza (700 MHz), de lo más propicia para implementar servicios de 4G. Pero también ante la posibilidad de que se privatice, por lo menos, el 49% de ARSAT, incluyendo los satélites –que tienen cobertura en toda América- y la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) con más de 8.000 kilómetros de extensión. Eso, más el Plan Federal de Internet, que promete llevar conectividad a “precios cuidados”, pero el inefable Aguad no explicó cómo se va a negociar la salida a la red mundial… que bien podría ser vía los cables submarinos de Slim. O también de Telefónica.

Porque ciertamente, Álvarez Pallete, nuevo presidente mundial de Grupo Telefónica, también se apresuró para viajar a verlo al Mauri, que lo recibió con gusto. Aunque los españoles también tienen el sambenito de haber sido favorecidos por el gobierno kirchnerista (por ejemplo con todas las martingalas jurídicas para justificar que Telefé no era de Telefónica…), lo pasado pisado y los españoles tampoco se quieren perder tajada de lo que pueda venir, ya sea privatizaciones de la REFEFO, más espectro para sus negocios móviles, etc.

El presi los recibe a todos, lo cual tal vez haya generado cierta inquina de Clarín, que de la mano de Pepín Rodríguez Simón, abogado del grupo, arrancó redactándole la regulación del sector (el DNU 267, la creación del Ministerio de Comunicaciones y Enacom y etcéteras varios) y ahora se siente relegado y preocupado. Particularmente, porque por más reverencias al rey y pedidos de perdón a empresarios, al ex alumno del Newman tampoco le cae del todo en gracia que las inversiones vengan de gallegos y espaldas mojadas con poca alcurnia, y apuesta a abrirles de par en par las puertas (y lo que la imaginación y el mal gusto de l@s lector@s dicten) al imperio mayor, sin intermediarios. Desde la lamida de botas a Obama hasta los festejos por el 4 de julio con escarapela incluida, Macri apuesta por revitalizar la doctrina Monroe y las relaciones carnales, desmontar el Mercosur y sumergirse en la Alianza para el Pacífico, la versión 2.0 del ALCA. Y en esa apuesta, el sector de TIC es una de las frutillas del postre que el gobierno ofrece a Washington.

El fútbol, precisamente, es una de las vías de entrada que Macri quiere para los capitales estadounidenses, vía Turner. El emporio ya ofreció US$ 200 millones de arranque para quedarse con las transmisiones de la Superliga y ya tiene un plan para transmitir 5.000 partidos a través de distintas pantallas, desde TV Abierta, cable básico, TDA, Premium, OTT, Radio Streaming y Revistas Digitales. Pero por ahora, la lluvia dorada de inversiones yankis en el sector es más ruido que nueces en el imaginario PRO y Clarín puede estarse tranquilo. Con un nuevo marco regulatorio, Telefónica se quedaría con sus negocios audiovisuales y ya no estaría tan interesada en la posible venta de esos negocios a Turner. Y la revitalizada AT&T espera con recelo la eventual liberación de espectro para 4G pero más allá de las visitas de rigor a Olivos, los directivos del operador están más empecinados en vender sus participaciones en DirecTV Latam que en realizar inversiones millonarias en el país.

Así que Clarín no tiene motivos para quejarse. Por el contrario, además de derogarle la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (el grupo tardó menos de una semana en salir a comprarse unos cuarenta cables regionales), le aprobó en tiempo record la compra de Nextel, y le permitió a Nextel comprarse una media docena de operadores con licencias para operar espectro. Además, le regaló el nuevo reglamento de Operadores Virtuales Móviles que obliga a las empresas de telefonía a abrir su red para que otros actores (por ej, Cablevisión) puedan ofrecer telefonía móvil en esa modalidad. Y con su socio minoritario Fintech desembarcado en Telecom, el grupo aguarda que se ponga en marcha la venta de acciones que tiene la ANSES en el operador para poder blanquear sus pretensiones de quedarse con la empresa.

Es decir, le sobran razones a Clarín para quedarse mosca en su plan de consolidarse como el principal operador TIC (Cablevisión+Nextel+Telecom) del país. Y a Telefónica y a Slim, el gobierno les tira más de un hueso: habrá que ver nuevamente los panqueques del Parlamento que le voten a Mauri la derogación de la ley satelital, que dejó en Manos de Arsat una considerable cantidad de espectro en 700 MHz, que son los que a futuro se van a disputar los operadores móviles en licitaciones para 4G y 5G. Y por si fuera poco, también les regala a las empresas el derecho de servidumbre sobre inmuebles del Estado, para instalar radiobases, sin pagar contraprestaciones.

Más allá de este escenario de concentración económica, no parece que tales medidas alcancen para que el macrismo calme sus ansias de entregar la soberanía nacional. No por aquí, pero sí por allá y más allá. Ya se sabe, primero fue el cóndor y después los buitres, pero la presa final, siempre es del águila calva.

 

Star and Tripes Forever para los (verdaderos) “gigantes tomatodo”

Al departamento de Estado le tienen sin cuidado unos millones de clientes más o menos que puedan conseguir las empresas de TIC, aunque la Amcham siempre esté preocupada por favorecer esos intereses. De hecho, en julio, Aguad, Huiciel director Nacional de Inversiones, Esteban Vainer; el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo y el vice, Henoch Aguiar; y Agustín Garzón en representación de Enacom, se reunieron con la representante de la Embajada, Cyndee Trinch; y el presidente de la Amcham, Manuel Aguirre, para implorarles inversiones. Pero más allá de la obscena obsecuencia, llama la atención que no estuvieran representantes de AT&T y Turner, por caso. En cambio, sí participaron ejecutivos de Motorola Solutions, ojo al piojo.

Que Cathy Seidel, vicepresidente de Relaciones Gubernamentales de Motorola Solutions, haya sido durante 16 años integrante de la Federal Communications Commission (FCC) de Estados Unidos, no es casualidad. La Cathy vino a reforzar la propuesta de la empresa para que el Estado asigne a la seguridad pública un segmento de al menos 5+5 MHz de los 20 MHz que posee Arsat en la banda de 700 MHz.

Se trata de una iniciativa que Motorola Solutions está impulsando en la región, donde, por ejemplo, está desarrollando la red de seguridad pública basada en 4G para los Juegos Olímpicos de Río. En un contexto de reivindicación de las fuerzas armadas y de seguridad – con el obvio desenlace de más represión ante más ajuste- es preocupante que Estados Unidos obtenga mayor influencia en ese proceso- a través de la tecnología que proporciona a las fuerzas. Y en un momento en que se avanza con los acuerdos para instalar bases de la OTAN en la Triple Frontera y Ushuaia. Cierto es que ya la Cuarta Flota puso un pie en 2008, otro huevo de la serpiente del que el kirchnerismo deberá rendir cuentas alguna vez, pero ahora la situación se potencia en un cuadro en que, como denunció el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, estas acciones son un caballo de troya para hacer injerencismo en Argentina como ocurrió en Colombia.

Pero algo más grave y menos publicitado está sucediendo en términos de seguridad nacional. Hace rato que Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, ha dejado de ser visto ingenuamente como un gran “meritócrata” del estilo de la publicidad pedorra esa que tanto discutimos hace un tiempo. Sin caer en teorías conspirativas que lo coloquen como agentes de la CIA, es menester reconocer que Facebook como Google tienen un manejo del Big Data – el procesamiento inteligente de datos que existe en la red- que apenas podemos mensurar quienes tenemos problemitas para mandar mensajes de texto, por ejemplo.

Y que ambas, junto con Apple y Microsoft, son estandartes del Tío Sam en la colonización del nuevo mundo interconectado. Al punto de poner en crisis a la propia Unión Europea, que en 2015 aprobaron una nueva versión del acuerdo de transferencia de datos personales con EE.UU, denominado Privacy Shield (Escudo de Privacidad) luego de que el Tribunal de Justicia de la UE invalidara la consideración de Estados Unidos como un puerto seguro para los datos personales de ciudadanos europeos. La UE también ha cargado contra Microsoft, Google, Apple y Facebook por incumplir normas antimonopólicas y por sus políticas de privacidad.

Nada de esto le hace ruido a la administración Macri. En el marco de la Cumbre de Davos, Eric Schmidt, uno de los capangas de Google, le confió al presi que Argentina fue pensada por Google como punto de partida para la expansión de la compañía en América Latina. El mandatario mantuvo un encuentro con Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook. Entre otros temas, vale destacar que desde el Ministerio de Modernización se lanzará el plan piloto de la plataforma de red social interna ‘Facebook at Work’. Se trata de una versión de la red diseñada para el trabajo corporativo. Al mismo tiempo, Microsoft pondrá a disposición soluciones Office, Windows y servicios.

Es decir, se pasa abruptamente de un modelo en el que durante la última década primó el avance hacia la independencia tecnológica (con la implantación de desarrollos propios sobre Linux y soluciones de software libre en áreas del Estado, por ejemplo), a entregar la gestión de la infraestructura de red a una de las multinacionales más ligadas con el Departamento de Estado.

Más claro, votalo a Trump.

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