GRIMSON: “Estamos asistiendo al final de la primer etapa del gobierno de Macri”

Entrevistamos a Alejandro Grimson, autor de varios libros, doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia, hizo estudios de comunicación en la Universidad de Buenos Aires y se ha especializado procesos migratorios, zonas de frontera, movimientos sociales, culturas políticas, identidades e interculturalidad. Actualmente, investigador del CONICET y docente del Instituto de Altos Estudios Sociales. 

 

E: ¿Cómo ves hoy lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri?
AG: Estamos asistiendo al final de la primera etapa del gobierno de Macri. La política tiene coyunturas, tiene momentos, fases. Hoy está terminando una fase que estuvo caracterizada por un gobierno que avanzó como por una autopista: ocho decretos de necesidad y urgencia, arreglo con los fondos buitre, levantamiento de las restricciones a la compra y venta de dólares, veto a la ley antidespidos… Y esa autopista encontró un final, que es la pésima gestión de todo el tema tarifazo, al margen de la medida en sí misma. El gobierno podría haber convocado a audiencias públicas y después hacer lo que quisiera porque no son vinculantes. Pero no lo hizo. Y hoy nos encontramos con un primer cacerolazo y una CGT que se unifica. En este momento Argentina está en una recesión plena y profunda, con la economía completamente congelada. No hay signos de que la Argentina pueda salir en breve de esta “receflación”, un caso espeluznante de recesión con inflación.

 

E: ¿Les vino muy bien echarle la culpa a la pesada herencia?
AG: Casos como José López son utilizados por este gobierno para proponer algo así como “por cada corrupto que encerramos le quitamos a la sociedad un derecho”. La sociedad tiene que pedir cárcel para todos los corruptos, no importa el partido político. Yo no conozco partidos que no tengan personas gravemente acusadas de corrupción. Lo que sí conozco es que solamente se investiga a los de un solo partido y a los de los otros, no. Y el problema, además, es que José López no te paga a vos la factura de gas. Creo que la sociedad todavía le está dando un poco de tiempo, pero mi hipótesis es que cuando se empiecen a publicar las primeras encuestas más o menos serias, va a haber una caída importante de la imagen del gobierno.

 

E: ¿Qué pensás de la idea del Frente Ciudadano que planteó Cristina en abril?
AG: Cuando ella habló del Frente Ciudadano en Comodoro Py, yo interpreté que ella planteaba una unidad de todos los argentinos para defender todos los derechos. No dijo “frente popular” porque eso hubiera sido darle una identidad política más cerrada. En cambio frente ciudadano es amplio, va directamente por una defensa de los derechos. Ahora bien, desde abril hasta hoy, corrió mucha agua bajo el puente y hubo mucha gente que interpretó que el Frente Ciudadano era una renovación del propio kirchnerismo, que me parece que no tiene nada que ver con lo que planteó Cristina.
Yo lo que veo hoy es una enorme fragmentación del campo popular y del campo progresista. Está claro que en Argentina cuando los sectores populares y los sectores progresistas de las clases medias se dividen, se impone el neoliberalismo. No es la primera vez que pasa. Si vos querés parar el neoliberalismo, no podés ni despreciar ni estigmatizar al campo popular ni al campo progresista porque solamente una alianza entre esos dos sectores te permite derrotar a los poderes fácticos y a los poderes concentrados. Todo lo demás es cuento. En esta fragmentación vamos a una derrota que puede ser incluso peor que la del año pasado y eso fortalecería muchísimo al proyecto neoliberal. Si el proyecto neoliberal logra afianzarse en la fragmentación de la oposición, que es su principal capital político, y afianzarse en términos electorales, eso puede tener consecuencias gigantescas para los derechos del pueblo argentino.
Acá hay una cuestión que es la siguiente: nadie votó este ajuste. Cuando nosotros dijimos que esto era lo que iba a pasar, Macri dijo “campaña del miedo”. Y ahora el miedo se convirtió en realidad. La cuestión ahora, con la verdad, es ¿hay convalidación o no hay convalidación? En las calles no, porque tenés cacerolazos, una posible unión de las centrales sindicales. Lo que hay que hacer hoy es unirse para defender los derechos. En el barrio, en el club social, en los sindicatos, en las fábricas, en la calle. A partir de esas unidades hay que ir generando un marco mucho más amplio que es la oposición no a un gobierno en particular, sino a cualquier variante neoliberal.
El gran problema de este gobierno es que en los años anteriores hubo grandes conquistas sociales. Y el que cree que este gobierno liquidó en 6 meses todas las conquistas sociales, claramente no entendió cuáles fueron esas conquistas sociales. Si alguien cree que hasta ahora esto es terrible, lo que se viene es incomparablemente más grave. Tenemos que tener conciencia de qué implican los derechos económicos, las conquistas salariales, las conquistas educativas…

 

E: ¿Y cómo sigue para vos todo esto?
AG: Hay un gran maestro que decía “nunca hay que perder el optimismo de la voluntad.” Si estamos todos de acuerdo en que hay que defender los derechos, hay que respetar las diferencias y unirnos. Y no sé si hoy es posible porque todavía tenemos el pasado demasiado presente. Y lo que tenemos que entender es que lo crucial es el futuro. Que lo que se viene en Argentina es tremendo. El futuro es lo que los tiene que unir, no el pasado. Una política sectaria nos va a terminar llevando a una derrota que puede ser muy riesgosa para todos los intereses de los argentinos.

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