¿CUÁNTO Y CÓMO DETERMINAN LOS MEDIOS LOS RESULTADOS ELECTORALES?

*Por Marcelo Bilezker

“La comunicación concentrada es un suicidio cultural.

Los medios construyen realidad”

Raúl Zaffaroni

 

 

Trump tenía al establishment y a los medios en contra e igual ganó las elecciones. Lo mismo pasó con Perón en el 45, con Cristina en 2011, con Chávez y Correa múltiples veces. Por lo tanto, los medios no son determinantes para ganar una elección, son sólo un factor más.”

Macri tenía al establishment y a los medios a favor y ganó las elecciones, lo mismo pasó con Peña Nieto en México, Fujimori en Perú y Putín en Rusia. Muchos afirman que sin el apoyo de los medios no hubieran ganado. Si esto es así, podemos decir que los medios son determinantes para ganar una elección, no son sólo un factor más.

En los ejemplos anteriores, ambas ‘demostraciones’ son falaces, y utilizan el mismo método inductivo para llegar a conclusiones opuestas. ¿Cómo se logra esto? Tomando sólo los casos que favorecen nuestra hipótesis y evitando tener en cuenta aquellos que no lo hacen. En otras palabras, no demuestran nada.

Cierto pensamiento binario diría que o bien los medios son determinantes o bien no lo son ¿Cómo podemos saber cuál de las dos posturas es cierta?  ¿Hay otra respuesta posible fuera de éstas dos?

 

Determinismo a veces

En nuestra opinión la hay, y es bastante obvia: los medios son determinantes a vecesy a veces no lo son.  ¿Se contradice esto con la definición de ‘determinante’? Y sí. ¿Puede algo ser determinante a veces y aun llamarse determinante? Y…

Pero obviando la contradicción semántica (y utilizando el viejo truco de cambiar la pregunta cuando no la podemos responder), podemos reconfigurarla de la siguiente manera: ¿Hay contextos y situaciones donde los medios son determinantes, y otros que no lo son?

Arriesgamos una hipótesis: los medios son determinantes cuando hay dificultades económicas, y no lo son cuando el contexto es más o menos positivo. O dicho de otra manera, si las cosas van más o menos bien, (sobre todo en lo económico), los medios ven reducida su capacidad de influir en el ánimo colectivo. En este caso, no son determinantes, son un factor más. Por el contrario, si hay problemas de cierta gravedad (sobre todo en lo… económico), su poder de fuego aumenta y en muchos casos, pueden determinar el resultado de una elección.

 

Ejemplos

En el 2011, los medios hegemónicos hicieron lo imposible para que Cristina Kirchner no ganara la elección. Pero la economía se había recuperado vigorosamente de la crisis del 2008-2009. Cristina ganó con el 54%. Los medios no pudieron determinar la elección.

En el 2015, el contexto no era tan favorable, y había algunos problemas económicos (restricción externa, inflación, entre otros). Creemos que los medios en ésta última elección sí fueron determinantes para que ganara “Cambiemos”.

En nuestro vecino más importante, Brasil, sucedió algo parecido. Los medios intentaron pero sin embargo no pudieron impedir la reelección de Lula, ni la primera y más ajustada elección de DilmaRoussef. Pero en cuanto las dificultades económicas comenzaron a hacerse ver, los mismos medios hegemónicos, pusieron nuevamente toda su artillería en acción, y esta vez no sólo lograron que Dilma fuera destituida, sino que la destitución contó con el apoyo de la mayor parte de la población, como puedesuponersepor el resultado de las elecciones municipales inmediatas posteriores a su destitución, en donde el Partido de los Trabajadores recibió una paliza.

Obviamente, nada de lo dicho constituye una demostración imbatible, y no creo que la haya. Lo que sí existe es un consenso de que los medios hegemónicos tienen la capacidad de influir en la creación del sentido común de una parte de la población. La pregunta es cuánto. Si tomamos como válidas las frases de Raul Zaffaroni que inician esta nota: “La comunicación concentrada es un suicidio cultural”, y “Los medios construyen realidad”. Si los medios pueden lograr, según Zaffaroni, un suicidio cultural, y construir realidades, es válido suponer que con tamaños talentos pueden también lograr, como una tarea menor a las anteriores, inclinar la balanza hacia un resultado en una elección.

 

Hasta cuándo

Vayamos ahora a algo más concreto y actual. El gobierno de Macri cuenta con una protección mediática escandalosa y persistente. A pesar de todas las medidas antipopulares que tomó su gobierno, Macri sigue teniendo una percepción positivadel 54%, aunque bajando un 3% con respecto al mes anterior.

Imaginemos un tercio de las tapas que Clarín le dedicó al gobierno kirchnerista, dedicadas esta vez a denuncias sobre: aumento de tarifas, transferencia de ingresos, destrucción de empleo, inflación, recesión, corrupción, inversiones que no llegan, inauguraciones que no lo son, mentiras a granel, etc.  ¿Son determinantes los medios en mantener la percepción positiva actual, al no informar prácticamentesobre economía o sobre actos de corrupción del actual gobierno? ¿O son sólo un factor más?

Podríamos decir que no, que la percepción positiva se debe a otros factores, como la baja estima que esa parte de la población tiene sobre el Kirchnerismo, la creencia en una pesada herencia, y otras cuitas. Pero otra vez podemos preguntarnos también si eso no se debe a una campaña mediática y persistente. Para no entrar en qué fue primero el huevo o la gallina, cambiemos nuevamente la pregunta: ¿Se puede sostener la protección mediática a como dé lugar, no importa lo que pase?

Yo diría que no. Que no se puede. Que los medios son determinantes hasta cierto punto, bajo ciertas condiciones. Los medios no pueden ir contra la realidad todo el tiempo. Como aquella frase de Lincoln: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Hay un límite. Por suerte.

Este es un gobierno, que está llevando al país hacia una crisis inevitable, es difícil no verlo. Las expectativas del segundo semestre quedaron atrás, y lo único que el gobierno tiene para ofrecer son promesas de una leve mejora en los meses por venir, cuando todos los datos de la realidad, incluyendo los del establishment y las consultoras amigas, lo contradicen. El “Segundosemestrismo’” ya no tiene la fuerza que solía tener. “Recién llegamos, dennos tiempo”, “Mirá la pesada herencia que nos dejaron” ya perdieron parte importante de su glamour.

Afirmamos que los medios fueron determinantes hasta ahora para sostener una popularidad que no se condice con la situación general. Cualquier gobierno con la difícil situación actual y sin esa protección mediática, estaría con la popularidad por el piso. Este no. Todavía.

 

Optimismo las pelotas

Lamentablemente para el gobierno, la economía sigue sin dar muestras de mejorar, más bien todo lo contrario. Creemos que falta muy poco, para que los medios que hasta ahora protegieron al gobierno, adviertan que seguir ocultando los errores, la corrupción, el amiguismo y el pésimo manejo económico, (que el gobierno intenta tapar con insultantes campañas de marketing, retórica y puro engaño duranbarbista), les hará perder más credibilidad entre los que aún creen en ellos. Sobre todo cuando la información hoy circula también por otros carriles, redes sociales mediante. Y cuando los perjudicados económicamente son sus principales anunciantes y lectores. Cuando los medios le quiten esa protección al gobierno y empiecen a criticarlo, (al momento de escribir este artículo ya empezaron a aparecer algunas críticas en los principales medios hegemónicos: los primeros ‘brotes verdes críticos’) aventuramos que junto a la caída ruidosa y ruinosa de la economía, la caída de la popularidad del gobierno va a entrar en un tirabuzón.

Se podrá decir que lo que hará bajar la popularidad del gobierno, no será la falta de protección mediática sino el fracaso económico. Por supuesto que es así. Pero lo que decimos acá es que los medios fueron determinantes en la extensión en el tiempo del apoyo a este gobierno por una parte de la población.

Así como los medios, en nuestra opinión, fueron determinantes para cambiar un gobierno (el anterior) y para sostener artificialmente la popularidad del actual, los medios pasarán a ser igual de determinantes al dejar de protegerlo, pero en sentido contrario.

Pero ya no será una determinación impulsada por un deseo o una conveniencia, sino la consecuencia inevitable de un desastre.

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