LA POST-JUSTICIA

Por Marcelo Bilezker

 

 

Cuando se estudia guión, una de las primeras cosas que uno aprende es  la diferencia entre verdadero y verosímil. Lo verdadero siempre debe ser cierto, lo verosímil, en cambio, puede serlo, o no. Existe un acuerdo entre los contadores de historias y su público de aceptar lo verosímil como verdadero siempre y cuando se haya sabido construir un contexto que lo justifique. Gracias a este acuerdo, podemos aceptar que superhéroes vuelen, tengan vista de rayos X y salven al planeta cada tanto de invasiones extraterrestres de todo tipo. Pero apenas se termina el relato, lo que era verdadero en el relato vuelve al terreno de la fantasía, y nosotros volvemos a la vida de todos los días, donde nuestra capacidad de diferenciar entre verdadero y verosímil, nos salva de creer cualquier cosa y ser víctima fácil de estafadores y mentirosos de todo tipo.

¿Qué pasaría si en la vida real, la gente creyera, como en las películas, cualquier cosa que pudiera ser verdad, sin necesidad de que lo sea?

 

La Post-Verdad

La Post-Verdad, la palabra del año 2016 según el Diccionario Oxford, es exactamente eso. El reemplazo de lo verdadero, por lo que podría serlo, aunque no haya ninguna prueba concreta. O como más elegantemente lo dice el prestigioso diario inglés ‘The Economist’, la post verdad es: “la dependencia en aseveraciones que suenan ciertas, pero que no tienen base fáctica“.

Publicar noticias como verdaderas por el solo hecho de que podrían serlo, aunque no haya pruebas reales de que lo fueran, es justamente el mecanismo utilizado por los grandes medios y el establishment permanente, para engañar a mucha gente. Sumado al poder que da tener los parlantes más potentes del vecindario y ponerlos al máximo volumen en todos lados todo el tiempo, hace el resto.

Hasta aquí, no hay novedad alguna. La mentira y la manipulación de la opinión pública con la ayuda de especialistas en lenguaje y ciencias del comportamiento están instaladas hace bastante tiempo, y las técnicas utilizadas para esa manipulación son muy conocidas (ver https://theplanetearthblog.wordpress.com/2014/10/20/10-estrategias-de-manipulacion-mediatica-por-sylvain-timsit/  erróneamente adjudicadas a Noam Chomsky)

Pero poco a poco, la post verdad, que como fenómeno nació y se extendió desde los medios y las redes sociales, va invadiendo nuevos ámbitos.

 

La Post-Justicia

Así como en los medios se publican noticias que no son verdad, en la justicia se juzga y condena sin pruebas, o con pruebas inventadas. Tampoco aplica la separación de poderes ni la presunción de inocencia. Como la verdad pasó a un segundo plano en los medios, y se reemplaza por el ‘podría ser verdad’, en la post justicia se reemplaza el ‘culpable’ por el ‘podría ser culpable’.

El caso de Milagro Sala es emblemático de la acción de la post justicia.

El presidente Mauricio Macri, para justificar el encarcelamiento de Milagro Sala, y ante el pedido de explicaciones y la queja de la ONU, la OEA, la CDH, y Amnistía Internacional, dice, como única respuesta: “A la mayoría de los argentinos nos pareció que había cometido delitos” (http://www.lanacion.com.ar/1962025-que-dijo-mauricio-macri-sobre-los-pedidos-de-liberacion-de-milagro-sala). ¿Las pruebas? Bien gracias.

El mismísimo Ministro de Justicia Germán Garavano, dice: “podrá ser inocente o no y tendrá que demostrarlo en juicio”, ignorando que no es ella quien tiene que demostrar su inocencia, sino el poder judicial el responsable de demostrar su culpabilidad. ¿La presunción de inocencia? Bien gracias.

Y el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, dice: “No voy a liberar a esa mujer”. ¿Separación de poderes? De nada. (ver https://www.pagina12.com.ar/13053-el-precio-de-la-mentira  y https://www.pagina12.com.ar/14352-los-mails-que-prueban-la-supresion-del-estado-de-derecho-en-)

A Milagro Sala se la encarcela durante un año sin juicio y sin pruebas, y cuando finalmente se la enjuicia y condena a 3 años de cárcel en suspenso e inhabilitación como dirigente social por una contravención menor (como instigación a tirar huevos), se lo hace utilizando como única prueba la declaración de un testigo quién, además de mentir en la audiencia diciendo que estaba sin trabajo, cuando era en realidad un empleado del gobierno de Morales, recibe en las vísperas de su declaración más de 800000 pesos de ese mismo gobierno para su cooperativa familiar, que había estado inactiva hasta ese preciso momento, sin empleados ni obra o contratación alguna. La post justicia en acción.

 

Poder Judicial no es lo mismo que justicia.

La salud de la democracia exige que se investigue cualquier atisbo de corrupción, sobre todo cuando esta se pudiera originar desde el gobierno.

Pero la persecución y demonización que se hace de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde los medios, el gobierno y el poder judicial, se parece mucho más a un intento de neutralizar a un adversario político con poder electoral, que a una real búsqueda de justicia.

El caso de la reapertura por la muerte de Nisman es paradigmático. No hay ni una prueba de que a Nisman lo hayan asesinado, sin embargo, se vuelve a insistir con el procedimiento del ‘podría ser cierto’ (ver https://www.pagina12.com.ar/14333-el-nuevo-capitulo-de-la-novela-de-nisman)

Mientras, del otro lado de la mentira, se obvian pruebas firmes y contundentes cuando el sospechoso forma parte del establishment. La lista es larguísima: Panamá Papers, coimas recibidas por amigo íntimo e inquilino del presidente Mau y director de la AFI Gustavo Arribas, pagos por 47 millones de pesos que se le hicieron a los pseudo periodistas Niembro y Majul durante el gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires por apoyarlo en su campaña,  por poner sólo unos pocos ejemplos de una montaña de hechos de corrupción a la vista de cualquiera que quiera enterarse de ellos.

Pareciera que es más importante una sospecha sin pruebas, que una prueba documentada, según de quién se trate.

 

Quiebre del poder judicial.

El poder judicial está siendo quebrado por los medios hegemónicos.

Jujuy es emblemático, pero el poder judicial federal no le va en zaga. ¿Cuáles son las posibilidades reales de defenderse dentro del ámbito del poder judicial, si uno es opositor al gobierno actual? ¿Tiene sentido esperar que una cámara de casación o una corte suprema fácil de presionar por los medios, falle en contra de los intereses del establishment? Es verdad que aun hay jueces honestos, pero son pocos y menos los que están preparados psicológicamente para resistir a la presión mediática. El acostumbramiento de una parte de la población a confundir ‘podría ser cierto’ con ‘es cierto’ permite instalar cualquier hecho sin la mínima condición de prueba, por el solo hecho de haber sido publicado.

La Post-Justicia ya llegó. ¿Para quedarse?

 

Que queda

La post verdad es un mecanismo de dominación de masas. Viene evolucionando desde el ‘miente miente que algo quedará’ de Goebbels, al actual ‘miente miente que quedará’. A pesar de que las mentiras están a la vista de cualquiera que pueda entrar en internet.

Pero el solo hecho de que se haya popularizado el término, es una pequeña derrota de los medios hegemónicos. Ponerle nombre a un fenómeno permite visibilizarlo y combatirlo. No es poco. (A pesar de que esos medios intentan reducir el tema a un fenómeno exclusivo de las redes sociales)

Aproximadamente un tercio de la población, sino más, descubrió en los últimos años que estaba siendo engañada y manipulada. Un núcleo duro indignado con el invento de causas y acusaciones que a poco de andar se demostraban falsas o carentes de pruebas (ver http://entrever.com.ar/2016/08/14/jorge-lanata-y-las-40-mentiras/).

Un tercio de la población descubrió algo tan simple como que los medios defienden más sus intereses que una verdad que no los favorecen. Un tercio es mucha gente. Es el muro duro con el que se encuentra el poder y que no pudo y creemos no podrá derribar.

Por eso la principal tarea en la lucha por un mundo mejor, no pasa solamente por ayudar al que lo necesita, o actuar dentro de burbujas de pertenencia. Hay aún mucha gente bien intencionada que no es consciente de la manipulación a la que está sometida. La principal batalla, que es sin dudas la batalla cultural, pasa por hacer nuestro mayor esfuerzo para que esa gente sea al menos consciente de que los medios hegemónicos les están mintiendo para defender intereses que nada tienen que ver con lo de ellos mismos. No debería ser tan difícil. De nuestro lado tenemos a la verdad y a la realidad.

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