LAS TODAS POR LAS PARTES

Por Lía Ghara

 

Ningún pronóstico u oráculo pudo vaticinar cuál sería el punto de fuga de toda la tensión social acumulada durante las marchas sucesivas de Marzo: el 6 docentes por la educación, el 7 la CGT y el 8 tras el Paro Internacional de Mujeres, medio millón de mujeres, lesbianas, travestis y trans se movilizaron a Plaza de Mayo. El blanco elegido fue categórico: existe un peligro inminente en que el “sexo débil” se constituya como el movimiento político capaz de unificar todas las luchas, sintetizarlas, y sacarlas a la calle en forma de consignas. Lo cierto es que podemos trazar una cartografía del disciplinamiento que comienza mucho antes que los sucesos últimos.

Hace casi 32 años en nuestro país se viene desarrollando el Encuentro Nacional de Mujeres. Un espacio único en el mundo al que asisten mujeres, lesbianas, travas y trans de todo el país para debatir en formato de asamblea distintos tópicos pertinentes, desde sexualidades hasta el uso de tiempo libre. Es este el gen de la construcción política horizontal y de paso firme que trae el feminismo argentino; hoy se ve materializado en las redes y alianzas cimentadas, en las más de 500 mil mujeres en la calle el pasado miércoles y en la conformación de asambleas amplias y transversales a lo largo del país dando cuerpo a un movimiento social. Ahora no sólo se trata de que “Vivas nos queremos”, sino físicamente soberanas, económicamente iguales y organizadas políticamente para la conquista de derechos.

Es por esto que no se pueden pensar jamás como aislados los últimos sucesos de violencia institucional hacia mujeres, lesbianas y trans. Son un intento de disciplinamiento al colectivo. Podemos trazar una cartografía y un mapa del in-crescendo de violencia desde la cruda represión en Mar del Plata al finalizar el ENM de 2015, sucedido por el asesinato de Diana Sacayán perdido en la desidia judicial, la represión en Rosario durante 2016 hasta llegar al hostigamiento y las razzias policiales y de grupos de tareas ultracatólicos a grupos de mujeres y lesbianas los días 7 y 8 de marzo, arribando a las últimas dos detenciones de mujeres trans en la razzia llevada a cabo en Once por la madrugada de este 14 de marzo.

El remate perfecto para esta estrategia de demonización son los medios que articuladamente y en rol de “reserva moral” de la Argentina, titulan y distribuyen capilarmente esta actualización de la teoría de los dos demonios. Reproducen indignación por esas paredes tan pulcras, o una ola de furia por unas tetas (no televisadas ni comercializadas) al descubierto e incluso algunos paladines de la justicia resultan sensiblemente heridos cuando se trata de la dignidad de los patrulleros. Al torcer la opinión pública en favor de las propiedades, revictimizan a las individuas y bajo el mote de “Violentas” “terroristas” y “destructoras de bienes” , dejan vía libre para ejercer violencia sin fin, justifican a un estado represor poniendo un piso de excusas fascistas.

 

Cuando tocan a una respondemos todas

A las que somos y fuimos presas del patriarcado, o mejor dicho, de su brazo judicial, nos quedó la marca honda en el pecho de la solidaridad y contención que significa establecer una vigilia en la comisaría cuidando la integridad de quien está adentro. Por fuera del marco emocional es también el relato de otra forma de construir política, potencialmente peligrosa para la lógica individualista por la estrechez de sus vínculos, aunque sea entre totales desconocidas. Por eso cuando someten y apresan a una, se vive la violencia colectivamente. Es la sinécdoque solidaria de la política feminista, somos la parte por las todas, y viceversa. Nuestra mayor arma.

 

“Olé olé, olé olá, nuestros ovarios ya están acá, traigan los huevos para el paro general”

En los trenes, en Plaza Congreso, frente a Plaza de Mayo, resonaba esta pícara consigna. Un retruco desafiante para esos dirigentes gremiales, abucheados y arrancados de sus propios escenarios el dia anterior por no haber hecho lo que el movimiento de mujeres hizo ya dos veces: poner fecha. Paro nacional (e internacional) comprendiendo que la precarización económica en épocas de crisis recae principalmente en los cuerpos feminizados, que la brecha salarial aumenta al aumentar el desempleo, que el techo de cristal se vuelve de plomo para las lesbianas y que no hay ley de cupo trans que alcance cuando el hambre, el desempleo y los DNU que criminalizan migrantes amenazan las existencias todos los días.
Ante esto, organización. Imperó la voluntad de generar un documento unificado, de construir transversalmente, y de sentar las bases donde pueda seguir creciendo el gremio más potente e ingobernable de los últimos tiempos.

 

“El responsable es el Estado”

Sin dudas son decisiones políticas por parte del grupo que hoy administra el Estado. El uso desmedido de las fuerzas de seguridad, el recorte frío a políticas públicas que fomentan la igualdad, las detenciones arbitrarias dirigidas, la complicidad judicial, el eterno retorno a la figura del enemigo interno e incluso el aparente reflote de grupos parapoliciales o de “civiles” ejerciendo violencia contra otras civiles configuran un estado de situación complejo. Es imposible no sentir los flagelos y fantasmas de errores y horrores ya perpetrados, cuando te ves de nuevo 7 horas frente a Tribunales sin que acepten un Habeas Corpus por una veintena de detenciones arbitrarias. Sí, el responsable es el Estado, pero si lo decimos a secas carece de contenido. El estado misógino, lesbofóbico y represor, hoy tiene nombre y apellido y se llama Mauricio Macri.

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