¡No corrás que es peor!

Por Pinguli Neurus Zaitsev

 

Los quilombos represivos que se armaron en los últimos días nos sintonizaron la época. Cierto es que represión a la protesta social hubo siempre (andá a preguntarle a los petroleros de Las Heras o a los Qom formoseños o a los maestros de Neuquén, o a los laburantes de Kraft, ponele) pero también es cierto que, con algunas contradicciones y complejidades de la relación con aliados y etc, la consigna de no repri mir a la protesta social se cristalizó más allá de las palabras durante la larga (y primera) primavera kirchnerista. Por eso no me resultó casual escuchar que lo que sucedió luego de la marcha del 8 de marzo – las razzias que hizo la cana – generaran, en quienes se volcaron a la política durante estos años de respirar aire fresco- opiniones del tipo “vienen con nuevas formas de reprimir” para caracterizar accionares que son más viejos que Falcón y Margaride.

 

La verdad es que ningún ajuste ni política entreguista cierra con más o menos represión. Y el ajuste macrista viene acompañado de mojigatería vaticana (de ese Estado era la bandera que agitaba el provocador en la marcha). Entonces, es probable que retomemos a la lamentable “normalidad” de evaluar que ante cada manifestación popular exista una respuesta represiva por parte del Estado, algo que para much@s es tristemente novedoso y para otr@s era parte de un, triste también, pasado, que no deja de ser reciente.

Lo primero que hay que hacer es no alarmarse (mi mamá que es mamá con m de la M y me ha enseñado unas cuantas cosas al respecto, siempre me chicanea con eso de que “acá tirás un chasquibún y se esconden debajo de la mesa”) ni tener paranoia, que la primera reacción natural: nos pintó el cagazo y como militantes de tal o cual organización, o si somos periferia o si todavía no tenemos palenque donde rascarnos pero estamos en las movilizaciones, comenzamos por tomar quinientas medidas burocráticas de seguridad, que después de dos marchas en las que no pasó nada nos olvidamos y las dejamos de lado; y tres marchas después se pudre el rancho con la cana y lo que habíamos implementado se nos olvida y cobramos, nos meten en cana, nos gasean o nos hacen correr.

 

Lo segundo entonces es, además de no alarmarse, comenzar a implementar más que medidas, un estado en que la normalidad incluye la posibilidad de quilombos.  Para eso – y escribo pensando en tod@s l@s compañer@s y amig@s de distintas orgas del campo nacional y popular, progresista y de izquierda-  conviene arrancar por aquella impronta peronista (dispensen querides troskes de mis afectos) que dice que mejor que decir es hacer y en lugar de pensar en una organización que responda mejor que los hombres de Pánfilov asumir que ya no se está en una fiesta y que, después de todo, todes activamos medidas de cuidado en otras instancias, que se pueden pensar en lo político también, por ejemplo cuando vamos a la cancha o a un recital, desde llevar ropa acorde, documentos, etc.  

 

Entonces, está claro que este es un debate que se debe dar en el marco de cada organización. Insisto, creo que no hay que paranoiquearse, sí entender que venimos de una etapa donde construimos una cultura de la calle y la fiesta y hoy hay otro escenario que nos obliga a revisar ¿hábitus? En fin, colectivamente sabremos y decidiremos, en nuestras organizaciones, qué hacer. Yo solo vuelco algunas opiniones de viejos saberes y cosas que no son más que un compilado de data que uno tiene incorporado y que se puede encontrar con Dios Google. Recuerdo discusiones similares en 2001, allí no cambiaba la época, el marco represivo era mayor, lo que también era mayor era la participación popular. Así que el público se renueva. Como dice mamá, no tengas miedo, tené cuidado.

 

Así que empezamos por algunas cuestiones. Cuando marchamos, debemos pensar antes nuestra participación en una marcha. No hay que llevar Fernet, en todo caso se verá más adelante si es necesario algún “cóctel”. Es probable que haya situaciones más organizadas y otras que urjan. Aunque las situaciones varíen ayuda mucho tener definida la política todo lo que se pueda.  Cada orga se plantea si se marcha,s i no, si se responde o no a la represión, si se toman lugares de avanzada o se va a la retaguardia, si se va con banderas y bombos, etc. Todo eso se decide ANTES, se acuerda y se respeta. No es que “pintó bondi con la cana” y buscamos piedras para tirar. La situación siempre tiene que ser entendida como parte de una construcción política. Entonces, cuanto más democráticos somos en esa construcción política primero, más verticalistas somos en una instancia donde prima lo ejecutivo. Si se acordó ir por acá se va por acá, se cuida la columna, se concentra antes y se desconcentra colectivamente, si somos diez o cien sabemos cuant@s somos y no se nos pierde nadie.

 

Es decir, importante empezar a tomar en cuenta la necesidad de aumentar el control de quienes vayan a participar.  Por eso, es importante que, en tiempos de poligamia política (y sí, estás en el sindicato, en el partido y en la asamblea de la facultad) cada persona tenga bien definido con qué orga marcha Que l@s compañer@s que participan en varias instancias tengan bien definido con quién van a una marcha. Y que haya UNA PERSONA RESPONSABLE de esa organización a cargo de toda la cuestión operativa de la marcha. De esa organización, me refiero a la chiquita, por ejemplo, UTE distrito 5, no la conducción nacional de CTERA, si es sindical, o Nuevo Encuentro comuna 3 de CABA, o PO de Sociales.  O sea, no va a andar Cristina, Yasky, Micheli o Pitrola controlando que llegaste a tu casa. La organización puede tener una política general, pero después, cada instancia más de base se organiza sobre como cuidarse.  

 

Volviendo, hay que garantizar que haya una persona a cargo de una cita de control, de ser el nexo con la conducción política de nuestra organización, de evaluar qué acción tomar en caso de incidentes, etc.).

 

En caso de incidentes en que pueda haber dispersión, se tiene que prever una cita o aviso de control, a distancia de la zona de incidentes y de donde se ubique la cana. Fijate si tu local partidario puede ser un buen lugar si está a treinta cuadras o no, si se estacionan las subtrenmetrotanquetas cerca.

 

Ojo, este control se puede hacer con celular, pero puede haber problemas con las redes. También es importante que nos hagamos seguimiento entre nosotros hasta llegar a casita o a donde fuere. La cana, ya lo vismos suele levantar gente rato después de que se dispersó la marcha. Por eso, además, siempre es bueno no andar solo hasta que uno salió de la zona y el horario del quilombo (si te agarran a las 23 hs en el Rosedal de Palermo, bueno… ya es otra historia).

 

¿Cómo es una Cita de Control?: supongamos que el compañero Pingüino Cero…bueno, tampoco es para flashearla tanto, pongamos el compañero Dagoberto se encarga del control. Entonces, 1) Dagoberto NO VA a la marcha y sabe de antemano que hay, pongamos, 27 compañeras y compañeros de nuestra organización que van a participar. 2) Si no hay incidentes, l@s que se van, se reportan al compa por la vía más conveniente. 3) Si se pudre, Dago se pone en algún lugar lejano (en nuestro local, o en la esquina de Rivadavia y Lacarra, ponele) y los que salieron rajando se reagrupan si es puertas adentro o se apersonan, si es  en la calle y no pudieron reportarse por celular. Dago tilda su lista hasta que de 27 o se decida que haya que ir a buscar al/los que faltan. Se insiste, todo esto se puede hacer vía teléfono móvil pero hay que prever que no anden las redes y, por otra parte, hace bien apapucharse un poco cuando nos quieren fajar, está bien encontrarse y abrazarse.

 

Otro elemento importante de la previa es establecer y/o chequear el botiquín a mano y gasas anque hielo en la Frigidaire, además de alcohol. No Fernet, claro, pero que no pase como una vez en que me tocó hacerle curaciones a un fotógrafo de Indymedia con un tinto. Fue gravísimo: el pibe tenía un balazo de goma en la pierna y digo que fue gravísimo porque lo único que tenía en casa era un Navarro Correas que hubo que sacrificar (yo vivía en Congreso y llegamos como pudimos y no daba para salir al chino. Por suerte sobró bastante como para hacer una ronda de tragos.

Pero siempre es mejor el fernet para la coca, el tinto para el asado y el alcohol fino para limpiarse las lastimaduras.

 

 

Hacer inteligencia

 

Suena pretencioso, pero hay que estar avivades. Hacer inteligencia no es sólo mirar si nos están filmando o no, (cosas que ocurren, si nos damos cuenta es porque lo están haciendo ostensible para amedrentar nomás). Sí hay que hacer algunas cosas como evaluar por dónde rajar si se arma bardo: a veces hay cana por todas las laterales a una plaza o avenida, a veces no (o como me pasó a mí que una vez cerca de la Esma, por no saber por dónde correr, me metí junto un grupo de energúmenos en una cortada….ahí tocamos el pianito y la carátula que nos puso la fiscalía fue “pelotudos en grado de intento. Ahora queda la anécdota

 

Otras cosas que hay que hacer es estar atentos a los movimientos de la cana, tomar fotos de los autos de civil con canas, tener identificados a los jefes de operativo, etc). También seguir el movimiento de otros grupos (no necesariamente infiltrados) que se presten al bardo, sobre todo cuando no sea decisión política nuestra orga el ir al choque.

 

 

Si hay quilombo:

 

Insisto, todas estas cosas son básicas y las encuentran en Internet yo solo las compilo.

 

Es importante no correr a menos que la cana corra, o se venga la chancha encima. Si solo avanza la infantería, hay que replegarse hacia donde se haya previsto con la inteligencia hecha. Lo mismo si tiran gases. Si avanzan rápido y hay que correr, siempre hay que mantener la calle. Meterse en cualquier lugar, bares, librerías, etc. es encerrona y si se quieren meter lo hacen y es probable que el 49% no tenga capacidad de reacción.

 

Siempre hay que alejarse. No bares, no negocios, ya lo vimos, menos que menos el subte que puede terminar siendo una ratonera. Otra cosa es haber previsto la retirada y, por ende, salir como se pueda hasta retomar el control, ahí podemos perdernos del resto. Si nos quedamos solos tratemos de no separarnos de la multitud pero no desesperarnos por volver con nuestra columna: Aquí hay que cumplir con el protocolo, llegar a la cita de control, resguardarse y después reagruparse.

 

Para estar prevenid@s hay que tomar en cuenta cosas básicas:

 

-NO tomar bebidas alcohólicas – porque te deja para atrás y te deshidrata.

-Llevar agua y un pañuelo grande. (no hace falta la palestina para hacerse el bardero, tenerlo a mano el bolso es suficiente).

-Elmental: ir con zapatillas – si la elegancia en la cotidianeidad no lo permite,  llevarlas en el bolso.

– DNI a mano y en lo posible billetera con plata suficiente para un taxi, cambio, SUBE y dejar las tarjetas de crédito, débito, etc. en casa.

– Eventualmente, ropa para cambiarse (aunque sea una remera y una camperita)

– Si una compañera está embarazada, no hay necesidad de arriesgarse al pedo, los gases lacrimógenos pueden ser jodidos en ese caso en particular.

– Personas con asma, llevarse su “paf.

-Gente con lentes de contacto, dejarlos en casa.

– Carnet de la obra social. Si un compañero o compañera requiere atención, es mejor llevarlo a la guardia de la obra social que a los médicos del Same.

Gases:

 

Una cosa a saber es que los efectos de los gases lacrimógenos son contundentes y cortos, la sensación general es falta de aire, ganas de vomitar, imposibilidad de ver por el llanto extremo, etc. En general, el efecto virulento no dura más de un minuto, y exagero, y después se pasa. Después queda, sí, el malestar de todos los síntomas, pero son perfectamente asimilables. Además, el gas tiende a subir, o sea dispersarse naturalmente. Esto sí hay que recordarlo en el momento, así como también ver para dónde va el viento.

 

Salvo demasiada hijaputez (como en diciembre de 2001) los gases se tiran con una parábola, por lo tanto se puede prever dónde caen. Patear una bomba de gas (Giran como remolino) es al pedo. Solo en la literatura berreta un manifestante es capaz de darle un combazo y meterla en una alcantarilla. Pero vale la pena intentarlo, eso sí, cuidado con el calzado porque puede provocar quemaduras. Lo que sí se puede hacer es taparla con un trapo de piso empapado con agua.

 

Lo de no correr, ni gritar es porque hay que evitar aumentar la actividad cardíaca y respiratoria. Chupar limones hace bien., tener un pañuelo embebido en vinagre también, se respira a través del pañuelo y el vinagre hace de filtro por un ratito. Hay que evitar toser y si es posible, tirarse al piso. Ultraprevenidos, pueden llevar antiparras.  En la medida de lo posible, no tocarse los ojos, ni mojáselos. Lo ideal es retirarse y buscar un lugar con aire fresco, los que estén mareados sentarse o acostarse. Con agua, hacer buches y limpiarse la nariz, no los ojos.

 

 

Si te dan la cana

A cualquiera nos puede ocurrir y en distintas situaciones: nos caemos y nos tropezamos y quedamos más atrás en la corrida, o creemos que zafamos, vamos a tomar un bondi a 15 cuadras del hecho y doblando la esquina nos comemos un retén, nos piden documentos y atroden.

 

En cualquier caso, no vamos a decir la pelotudez de “tratar de conservar la calma” pero sí de asumir la situación. (Ya que estamos, también esto es un tema a discutir: En un forcejeo, es usual que cuatro o cinco canas se tiren encima de uno para reducirlo y meterlo al patrullero y la reacción natural de los y las cumpas que estén cerca (incluso en la trifulca) sea tironear para rescatarlo, provocando un efecto tupac amaru que puede ser nocivo para el cumpa y que termina engrosando la lista de detenidos con los más avezados. Mi humilde opinión particular es que se debe preservar la fuerza del colectivo, por lo tanto, hay que discutir todo lo que sea con la cana pero un rol de cada quien debería ser el NO SER DETENIDO. Pero bue, creo que esto es para discutir cada quien con su orga).

 

Como se, cuando detienen a alguien, lo primero que hay que hacer es gritar repetidamente el NOMBRE y la ORGANIZACION. Es mucho más importante decir “Herme, de ATE Capital” o “Jaci del PTS” que decir “Hermenegilda Buonjorno”, o “Jacinto Pichimahuido”.  En el primer caso, alguien va a escuchar y  le va a decir a alguien que le va avisar a algun@ de la mentada organización, que hará se ponga en marcha el correspondiente dispositivo legal.

 

También es importante mostrar la cara, y l@s compañer@s de prensa que están haciendo cobertura, tratar de tomarles fotos a las personas detenidas. Otra cosa muy importante es saber DE MEMORIA un teléfono, del RESPONSABLE o de quien tu organización disponga. El punto es que si estamos en cana y nos permiten una llamada, olvidate de avisarle a tu vieja. La vas a poner nerviosa y va a tardar más en avisar a quienes nos tienen que dar cobertura legal y política.

 

Y por último, todas estas cosas, lamentablemente, se aprenden sobre la marcha. De vuelta, no hay que creérsela y convertirse en combatientes de cordón de la vereda ni cagarse en las patas esperando que nos venga a buscar el 601. Estamos en otra época, en otras situaciones, y la política se impone y nos impone los rumbos que asumimos. Pero sí saber que en estos tiempos, los que gobiernan, gobiernan en contra del pueblo, por lo que tenemos que prepararnos vivir situaciones complicadas. Cuando eso pasa, tenemos una ventaja respecto de otras épocas: tenemos todavía el sabor en el cuerpo de la calle como fiesta, como encuentro, como diálogo y esas ganas de volver -porque vamos a volver- a vivir esa plenitud nos van a ayudar a que las calles sigan siendo nuestras.

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