JORGE ANDRADE: “UN GOBERNANTE TIENE QUE ESTAR EN CONTACTO CON SU PUEBLO”

Jorge Andrade es escritor, economista, periodista, profesor de adultos, crítico literario y traductor, vivió 30 años en España, Inglaterra y Portugal entre 1976 y 2006. Fue colaborador del diario El País y de las revistas El Urogallo y Cuadernos Hispanoamericanos de España, así como del diario La Nación de la Argentina. Habló con Entrever no sólo sobre su obra, sino también sobre cómo encontró el país a su regreso y la política económica de hoy.

 

En tu regreso al país luego de 30 años en 2006, ¿Cómo percibiste al gobierno de Néstor Kirchner en ese momento?

Cuando volví a Buenos Aires después de 30 años, tomaba con pinzas y cierta desconfianza el gobierno de Néstor Kirchner. Pero poco a poco me fui sintiendo más cerca. Una cercanía crítica porque acertaron en muchas cosas y se equivocaron en otras.

 

¿Cuáles son las cosas que te acercaron y cuáles te alejaron?

Las principales cosas que apoyé fueron su proyecto social, de soberanía nacional y su política de Derechos Humanos. Además comencé a sentir una vinculación afectiva con ellos, a pesar de no haber estado nunca frente a frente, porque eran gobernantes que tenían vínculo directo con el pueblo. Un gobernante no puede ser un sujeto aséptico encerrado en su torre de marfil, tiene que estar en contacto con su gente. Además de eso, valoro a Cristina en particular porque comprendo el odio que despierta especialmente en muchas mujeres. Cristina representa el empoderamiento de las mujeres.
En lo económico, el problema fue, y es algo recurrente en la Argentina, no haber logrado construir una matriz industrial más autosuficiente. Es algo muy difícil de hacer pero es el único camino. Ahora es incluso mucho más difícil porque la economía, a partir del golpe cívico militar del 76, está enormemente extranjerizada y las multinacionales son mucho más poderosas. Entonces reapareció la restricción externa, que significa que nuestra industria, para seguir creciendo, debe ser subsidiada con dólares que Argentina no produce y que deben provenir del agro. Es algo que lograron los países del sudeste asiático en base a economías muy cerradas. Aquí, a pesar de las críticas de la derecha, no hemos tenido una economía muy cerrada si bien se empezó a cerrar un poco más en la medida en que había que administrar los dólares que son escasos.

 

¿Cómo ves el tema de la corrupción, tan vigente en los medios en estos últimos tiempos?

Lo primero que hay que decir es que hay dos tipos de corrupción: la que se enquista en cualquier gobierno, muy particularmente si llevan mucho tiempo, y la sistémica. Hay un ejemplo muy claro: al mismo tiempo en que los medios mostraron hasta el hartazgo la imagen de López, con la espectacularidad de los bolsos tirados por encima de la tapia de un convento, se habían descubierto más de 4000 cuentas argentinas en Suiza, entre las que estaban las de Amalita Fortabat y la de la presidenta del Banco Supervielle, ambas administradas por Prat-Gay. El caso de López, con amplia repercusión mediática, responde a la corrupción enquistada en algunos funcionarios. La otra, hecha entre gallos y medias noches, por personas de guante blanco, es la corrupción sistémica: la que busca apoderarse de las utilidades y del patrimonio nacional. Después en cuanto a la corrupción de funcionarios y de los partidos, creo que la causa más importante es el sistema de financiamiento partidario que hoy tenemos. Muchos se financian en negro y la corrupción se vuelve parte del sistema democrático liberal que tenemos. Y la mayoría de los partidos, los más grandes, no tienen mucho interés en que haya una ley clara de financiamiento partidario. No es que una corrupción sea buena y otra mala. Ambas son malas, pero es importante diferenciarlas porque son modus operandi diferentes. Y en los medios, los hechos menos voluminosos, como los bolsos de López, son mucho más mediatizados. Los otros no, porque los propios medios son parte de ese sistema.

 

Viviste 30 años en Europa. Y en Argentina hay como un sentido común muy difundido en la clase media hija de la inmigración, de mirar a Europa como si fuera aquel mundo ideal perdido y en el que se propone copiar su modelo como forma de progreso exitosa. “Hay que hacer lo que hace Alemania, hay que hacer lo que hace Francia”. ¿Es esto posible?

El modelo europeo no es transferible automáticamente a nuestro país por completo. Son países que tienen una estructura industrial consolidada así que no se pueden copiar tan fácilmente. Pero lo que seguro que debemos hacer es desarrollar una industria compleja, con alto valor agregado, es la única salida. Es la única manera de que haya más empleo y mejor pago. Pero esto debe ser gradual, no se puede hacer de la noche a la mañana. Hay que elegir nichos e irlos desarrollando. Por ejemplo, en Argentina se encontró el nicho de la construcción de satélites. El problema es que no existe una burguesía con pensamiento nacional. La burguesía aquí es colonialista, es dependiente. Tal vez las PyMES podrían serlo, pero son muy frágiles y cuando no pueden vender, tienen dos caminos: o cierran o se reconvierten en importadores.  Uno de los grandes burgueses nacionales tendría que ser Paolo Roca. Y Paolo Roca se llevó su empresa a EEUU. En lugar de ampliar su fábrica de caños sin costura aquí, la puso en EEUU. En mi familia incluso, siempre primó ese pensamiento: que todo lo que se hace acá era una porquería. Entonces es muy difícil construir una burguesía nacional.

 

¿Cómo ves lo que está pasando hoy con el macrismo hace un año y medio en el poder?

Por un lado, la opinión pública tiene una visión muy pesimista del presente y de la coyuntura económica, pero por otro lado, sigue habiendo muchos convencidos de que este es un sacrificio que había que hacer para estar mejor en el futuro. Se convenció a demasiada gente de que los 12 años kirchneristas destruyeron el país y además de que se lo robaron. Hay mucha clase media que vota a gobiernos como el de Macri porque es una forma de pertenecer, es aspiracional. Por eso no sólo creen que este tipo de gobiernos les va a dar la vida que tiene la clase dominante, sino que cuando no lo consiguen, prefieren ver hundidos a los de abajo. No se bancan que los negros tengan las cosas que ellos tienen.

 

¿Esto explica lo que está pasando en la opinión pública con Milagro Sala?
Con Milagro Sala es horrendo lo que está pasando. La misma Cámara de Casación que exculpó a Blaquier de todo, confirmó la condena de Milagro. Ella no debe estar presa. Lo que pasa es que les estaba arruinando el negocio inmobiliario. ¿Puede ser que haya cometido excesos? Sí, puede ser. Yo, por ejemplo, no me habría hospedado en un hotel cinco estrellas como ella cuando fue a Punta del Este. Pero ella lo hizo y dijo “qué pasa, ¿los negros no podemos venir a estos hoteles?”. Eso genera odio. Lo que están haciendo con Milagro Sala es claramente una revancha de clase.

 

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Pasando al ámbito literario, tu novela “Los ojos del diablo” ganó el premio Benito Pérez Galdós. ¿Te esperabas ese reconocimiento?

No tenía la menor idea de que iba a ganar. Lo mandé porque creía que estaba bien pero realmente no lo esperaba, tuve suerte. Es una novela que escribí en una época de juventud que aborda temas psicológicos,

 

Otra de tus obras más importantes es Proyección en 8 mm. ¿De qué se trata esta novela?

Proyección en 8 mm es una saga familiar durante el primer gobierno de Perón. Trabaja todas las contradicciones de una familia de clase media en ascenso ante algo que sentían como lo llamó el diputado radical Sanmartino, “el aluvión zoológico”. Es una novela de origen autobiográfico, basada en mi propia experiencia familiar. Recuerdo que mi padre la leyó con preocupación y luego con alivio me dijo “no me tratás mal”.

 

Vidas retiradas es una novela en la que está muy presente la idea de lo que está afuera y lo que está adentro del sistema. ¿Cómo gestaste esta obra?

He viajado mucho a París por trabajo. En uno de esos viajes, me llamó la atención que los famosos pissoirs que eran unas estructuras urinales ubicadas en las calles, habían sido reemplazados por una cabinas químicas autolimpiantes muy modernas, cuyas puertas se cerraban silenciosamente, muy tecnológicas. Las usé y se me ocurrió la idea de qué pasaría si un hombre de clase media española que va con su familia a París de viaje, entrara en una de esas cabinas y desapareciera. Guardé la idea años y un día volvió y me puse a escribir. Yo pensé que iba a ser un cuento pero apenas comencé me di cuenta de que eso iba a ser una novela y larga. La novela se desarrolla arriba y abajo, en la Ciudad pero principalmente en las cloacas de París y se ve el encuentro de dos comunidades: una que vive allí y otra que llega a las cloacas expulsada del sistema.

One thought on “JORGE ANDRADE: “UN GOBERNANTE TIENE QUE ESTAR EN CONTACTO CON SU PUEBLO”

  1. El líder populista (y hablo del populismo según Laclau) mantiene una relación directa con el pueblo, y no a través del aparato. Se habla del abuso de Cristina con la cadena nacional, pero como podía hacer para refutar las mentiras de las corporaciones (oligopólicas) mediáticas e informar al público los objetivos y logros de sus medidas políticas. No se trata del método que usaba para recoger información Harum Al Raschid, ni el populismo que expone Sebreli en sus teorías.

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