A confesión de partes, impunidad garantizada 

Por Liborio Abelardo Saitsev 

 

La funcionaria atravesaba con paso ligero y sonrisa de ocasión el hall del lujoso hotel de Puerto Madero donde transcurría el evento organizado por “el Grupo”, las Jornadas Internacionales de la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC). Estaba llegando justo a tiempo a su pretendida conferencia académica y por eso iba compensando el andar acelerado y los saludos a troche y moche a su cohorte de secuaces, cómplices o simples adherentes. Cuando de pronto, lo vio. Allí estaba el periodista estrella del holding, otro de los correveidiles chupamedias del amo mayor. Sin frenarse, ampliando la sonrisa y levantando pulgares, la funcionaria le espetó: “¿Viste? ¡Lo echamos a Navarro!” El periodista no atinó a responder inmediatamente, quizás porque la presencia de terceros lo hubo intimidado. Pero el calor del espacio amigo lo hizo relajarse y en lugar de esgrimir algún tipo de solidaridad gremial para con el aludido, borboteó una serie de críticas para justificar el escarnio a un colega.

Dicen que la anécdota fue más que real, pero alcanza como una dosis de posverdad. Que ocurrió durante las Jornadas Internacionales 2017 que organiza ATVC, la entidad regenteada por Grupo Clarín / Cablevisión. Que el Hotel era el Hilton de Puerto Madero.  Que la funcionaria se parecía mucho muchísimo a la inefable Silvana Giudici, gladiadora contra la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y, en retribución a los servicios prestados actualmente integrante del directorio del ENACOM. Y que el periodista en cuestión eran notoriamente similar a Alejandro Alfie, la pluma al servicio de Clarín en noticias de medios, telecomunicaciones y demases.

En estricto “off the record” el cronista que firma estas líneas cree firmemente en el testimonio de quien está seguro de haberlos visto y oído a ambos, funcionaria y periodista. Pero como a Seguro lo puede desaparecer la Gendarmería, se adelanta a la previsible censura editorial, o acaso a la autocensura hija de su cobardía, y se apresura a meter condicionales y potenciales por doquier.

De todas maneras, la anécdota es eso, una muestra de un viaje al mundo de los Ellos, tan a sus anchas en estos días y en los que vienen, donde nada parece mejorar (para nosotros). Lejos de los foros más públicos donde todavía los que anidan algún tipo de pudor fingen un resto de corrección política, la trastienda de la intimidad de los vencedores los hizo sentirse a sus anchas, tal el comentario que dicen que dijo Giudici. Pero en Puerto Madero hubo de todo. Desde la exacerbación de la promotora-muestra culo hasta la idealización del consumidor que “elige”,  la pantomima mayor del evento estuvo a cargo del capataz Carlos Moltini (Ceo de Cablevisión) quien, una vez que se aseguraron la fusión con Telecom, ahora intiman a los cableros chicos a “asociarse”, mientras Red Intercable, los cableros pymes que –vox populi- son aliados de Clarín, jugaron al papel equivalente al “Juan que se arma la parrilla en la puerta de su casa y se hace una changa” del comentado twitt de la ministra Puerto Stanley, invitando a “aliarse” con los grandes.

Mientras tanto, Miguel De Godoy, el hombre PRO que maneja los destinos del ENACOM, prometió que un nuevo decreto permitirá a Telefónica y Claro dar televisión Satelital, con lo cual entrarán a competir con los cableros pymes (cierto que Intercable puso el grito en el cielo, faltaba más) a partir de enero de 2018. ¿Protección a la industria nacional? Bien gracias. ¿Previsibilidad y seguridad jurídica? Te la debo. Sale otro decreto, lo cual significa que la prometida Ley Convergente seguirá siendo cháchara.

Dicho sea de paso, De Godoy también prometió a las radios comunitarias regularizar el pago de FOMECAs atrasados y normalizar la gestión del espectro radioeléctrico. Sí, así nomás, sin que se le caiga la cara, aunque no haya un plan técnico (algo que, hay que admitir, el kirnchnerismo, no supo-quiso-pudo resolver). Aunque tal vez el funcionario sea tan expeditivo como lo fue para solucionarle el problemita al Grupo Vila Manzano, que licitó bandas en 700 MHz para telefonía móvil, nunca las pagó, el gobierno anterior se las quitó, el grupo judicializó el tema y ahora ENACOM cierra el capítulo: la empresa devuelve las bandas y a cambio el regulador le devuelve la caución, la friolera de US$ 20 millones, veinte palitos verdes y nada de multas y de inhabilitaciones. Como para que no digan que los favores son sólo para el Grupo Clarín.

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