SE ROBARON TODO

Por Marcelo Bilezker

 

Demonización: 

“Se robaron todo”,  y la “Pesada herencia”

Dos ejes dominantes, prácticamente excluyentes, de la opinión de un sector muy importante de la población sobre la gestión del kirchnerismo en el poder. No hablamos solo del votante núcleo duro del Macrismo, sino también y sobre todo de ese otro sector que fluctúa entre ambos, que alguna vez votó al kirchnerismo pero que terminó adoptando como propios esos slogans. Y es evidente que la instalación de ambos conceptos en la subjetividad de mucha gente, es la principal causa (por supuesto que no la única pero a nuestro entender la más importante) de la pérdida de votos que tuvo el kirchnerismo desde el 2011. Y el principal obstáculo para su recuperación electoral.

Más allá de la veracidad o no de estas afirmaciones, nos preguntamos: ¿Cómo intentó combatir el kirchnerismo la instalación de estas acusaciones? ¿Qué estrategias desarrolló para llegar a ese sector que lo abandonó después del 2011? Y la repuesta es: no las combatió, y no tuvo estrategias. O mejor dicho: tuvo la estrategia de no hablar durante las elecciones de ninguno de los dos temas. Algunos pocos salieron a defender la gestión. Nadie quiso hablar de corrupción. El tema se evitó hasta donde se pudo. ¿Y por qué?

 

Que no nos fijen la agenda

El kirchnerismo, durante las últimas elecciones, intentó luchar contra estas acusaciones de una manera pasiva y estrepitosamente silenciosa, casi zen. Su estrategia en la última campaña (al igual que durante su gobierno) consistió básicamente en ignorarlas. Intentó fijar una agenda propia en los temas de actualidad, de cómo la política económica del gobierno de Cambiemos castiga y desorganiza a la población. Se propuso hablar del presente y del futuro, pero no del pasado. Nada de enroscarse en interminables discusiones sobre hechos de corrupción falsos o no, o de salir a defender su propia gestión. O lo dio como una batalla perdida, o no encontró la manera de responder. Pero sobre todo, el kirchnerismo no quiso permitirle a los medios hegemónicos y al poder real, ‘fijar la agenda’ de conversación. Y adivinen qué: no resultó.

 

Agenda fijada

Evidentemente, esta estrategia fracasó. Fracasó cuando eran gobierno, y fracasó en las elecciones. Quedó demostrado que la agenda no necesita del kirchnerismo para ser instalada. Por el contrario, al no afrontar en forma directa la discusión sobre corrupción, un gran sector, parte del cual el kirchnerismo necesita interpelar, interpreta la no intervención del kirchnerismo en el debate que lo tiene como protagonista ausente, como una aceptación implícita de culpabilidad.

Todo el mundo habla de la corrupción kirchnerista, salvo el kirchnerismo. El kirchnerismo, que quiere y necesita ganar corazones de gente que no los votó, eligió no hablar de los temas de los que esa misma gente habla cuando habla del kirchnerismo. El kirchnerismo no intentó decirles que esas acusaciones estaban equivocadas. Se niega a debatirlo en los medios, o lo toca muy superficialmente y de pasada y cambia enseguida de tema, lo que termina profundizando las creencias preestablecidas.  La agenda quedó fijada ahí: “Se robaron todo” y “La pesada herencia”. Resumiendo: Es inútil tratar de cambiarla ignorándola.

 

¿Corrupción, qué es?

Creemos que el tema de ‘la pesada herencia’, si bien se usó y se usa para descalificar al kirchnerismo tanto como el de la corrupción, tiene un peso relativo menor y es más fácilmente rebatible con datos a la vista, sobre todo después del tiempo transcurrido del gobierno de Cambiemos. Y también hubo un esfuerzo por parte de algunos políticos kirchneristas de explicarla y de negarla. Pero fueron casos aislados, casi iniciativas personales. Mayormente cuando se nombra a la “Pesada Herencia”, el kirchnerista presente (hablamos sobre todo de los que aparecen en los medios) lo deja pasar. Mejor no tocar el tema. Mejor hablemos de otra cosa.

La corrupción es mucho más difícil de encarar. ¿Cómo se habla de corrupción? ¿Cómo se convence a la población sometida al repiqueteo incesante de los medios, de que alguien no es corrupto una vez acusado de serlo? ¿Hay alguna prueba definitiva para demostrar que alguien no es corrupto? Aun cuando en alguna causa se demuestre inocencia, siempre existe otra causa en puerta, y siempre queda una marca y una sospecha.

Por algo es que en la justicia, se debe demostrar culpabilidad, no inocencia. Pero la justicia mediática se comporta de otra manera. Las acusaciones no necesitan ser demostradas, y en cambio los acusados deben demostrar su inocencia ante los medios y ante el público sobre los que estos medios influyen. Difícil tarea, tal vez imposible teniendo en cuenta el poder de manipulación y la absoluta falta de ética de muchos periodistas que allí trabajan. Los argentinos tenemos la descalificación fácil, y revertirla o salir a defender a un acusado puede significar la muerte política del valiente que se anime. Y aceptando que hubo hechos reales de corrupción durante los 12 años kirchneristas: ¿Cómo se convence de que la existencia de algunos corruptos no implica que todo el kirchnerismo lo es?

 

Corrupción como oportunidad. Que hacemos con Jaime, con López, y con Báez

Nuestra propuesta es que el kirchnerismo en lugar de evitar el tema de la corrupción, lo instale en el centro de la escena por motu propio. No sólo limitarse a contestar cuando le preguntan, sino tomar la iniciativa, salir de su posición defensiva y pasar al ataque.

En primer lugar el kirchnerismo debería hacerse cargo de las acusaciones y de los hechos comprobados, y en lugar de intentar zafar y pasar a otro tema más confortable, analizarlos en profundidad, y públicamente.
Explicar una y otra vez la diferencia entre corrupción sistémica y corrupción circunstancial. De lo inevitable de que en una organización con miles de personas existan algunos descarriados, pero que eso no representa al todo.
Explicar cómo es más perjudicial para un país la corrupción de todo un sistema implementado para producir una enorme transferencia de ingresos desde los sectores medios y bajos a un reducido sector de clase alta y altísima. De cómo ese sistema utiliza las acusaciones contra el kirchnerismo como distracción.
Y explicar que ese sistema se llama neoliberalismo.

 

Por qué neoliberalismo es corrupción ideologizada

La palabra corrupción se encuentra definida en un sentido amplio, como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. Pero en nuestro país, su uso se restringe casi exclusivamente al dinero apropiado en forma irregular por un funcionario público, generalmente a través de una coima recibida a cambio de algún tipo de beneficio para el que la otorga. Asimismo, nuestra corrupción se asocia casi exclusivamente con el que recibe una coima, y no con el que la da.

Este tipo de corrupción, la coima (a la que se debe combatir sin descanso, obvia decirlo), es nimia monetariamente, comparada con otro tipo de corrupción, sistémica y justificada ideológicamente, que produce una inmensa transferencia de ingresos no ya desde el estado a un individuo o a una sola empresa en particular, sino desde amplios sectores medios y bajos, hacia otro sector tan reducido como poderoso.

No es una corrupción entre personas, sino entre clases sociales. Clase que posee una fuerte capacidad de influir y presionar a quien detenta el gobierno, y de premiar generosamente a aquellos funcionarios que les ayudan a ganar dinero. O, como sucede en la actualidad, cuando son esos mismos sectores quienes detentan el poder en forma directa, todo se resuelve en forma más rápida y sencilla. ¿Se paga coima ahora? ¿Las empresas les pagan a los funcionarios para que hagan leyes a su conveniencia y eviten controlarlas? Tal vez si, tal vez no. Pero ese no es el problema. La corrupción ahora se llama transferencia entre clases sociales.

La obtención de beneficios inapropiados por grandes empresas y amigos cuando está involucrado el gobierno, es corrupción, haya o no haya una coima en dinero de por medio en ese momento. Hay otras maneras y momentos para ‘agradecer’ al funcionario los servicios recibidos.
Es una corrupción que muchas veces se defiende y esconde entre los pliegues de conceptos ideológicos como la no intervención del estado en el mercado.
Ganancias que en algunos casos superan el 1000% por falta de un control del estado cuando se trata de las grandes cadenas de supermercados en productos de consumo masivo, o el precio abusivo del cable o de la telefonía o de las tarifas de servicios, o de los medicamentos, o de la distribución absolutamente discriminatoria de la pauta de publicidad y de los negocios asociados a los medios, o de la no cobranza de impuestos a las grandes mineras y pools de siembra. En todos estos casos el estado beneficia sólo a unos pocos poderosos en detrimento de la gran mayoría, utilizando generalmente el concepto de auto regulación del mercado para justificar su no injerencia. La plata del estado se redirige así desde las clases bajas y medias a las altas y altísimas. Si aceptamos que esto es una apropiación indebida de recursos, debemos también llamarla corrupción.

En otros países estos comportamientos son penados severamente, o directamente no permitidos gracias a un fuerte control preventivo por parte de un estado presente. No estamos hablando de países subdesarrollados o en vías de desarrollo, o ‘populistas’. Hablamos de países como Estados Unidos y la mayoría de los países europeos, citados frecuentemente como ejemplos por los defensores del neoliberalismo.
La falta de control del estado en el establecimiento de precios abusivos, y la permisibilidad a la consolidación de monopolios y oligopolios, deberían ser considerados como enormes actos de corrupción, donde además los funcionarios que debieran controlar reciben a la corta o a la larga beneficios personales por sus acciones o por la falta de ellas. Lo que implica una ‘coima’ cobrada a mediano o largo plazo, pero cobrada. Una vez terminada su función de ‘contralor’ del estado, estos funcionarios se suman generalmente como ejecutivos a las empresas que supuestamente deberían haber controlado, con sueldos y beneficios enormes. Esa es la forma de pagar. Esa es la coima.

 

Qué hacer

Creemos que el kirchnerismo en forma pro-activa debería proponer a la sociedad debatir el tema de la corrupción en forma profunda y abierta, instalarlo en el centro de la escena, y creemos también que la sociedad está preparada para ser parte activa en este debate. El gobierno de Cambiemos es básicamente corrupto desde su cabeza y no le interesa debatir sino utilizar estratégicamente el tema de la corrupción ‘anterior’ para ocultar su inoperancia económica y su propia corrupción exponencial.

El kirchnerismo ha caído en la trampa de no debatir el tema. Debería salir de ahí impulsando un profundo debate sobre la corrupción hacia adentro de sus filas, pero sobre todo y fundamentalmente, hacia afuera, hacia los que alguna vez lo votaron y dejaron de hacerlo.

 

Hablemos de Corrupción por favor

A continuación algunos puntos que consideramos que deberían ser parte de este debate:

  • Corrupción no sólo como apropiación indebida de un particular, sino como transferencia de ingresos entre clases sociales. Desde clases medias y bajas, hacia las corporaciones, las finanzas, los monopolios y oligopolios, los laboratorios farmacéuticos, las distribuidoras de alimentos, los grandes pools de soja, las mineras, y empresas de servicios, donde trabajaban hasta hace poco (y volverán a hacerlo) ministros y funcionarios.
    • Cartelización y el no control de precios de productos de consumo masivos.
    • Aumentos exagerados en las tarifas de servicios públicos
    • Ventas de empresas públicas a amigos del gobierno
    • Licitaciones armadas para favorecer a los amigos del poder
  • Concepto de ‘coima retardada’: los beneficios que reciben funcionarios después de abandonar la función pública por haber favorecido a diversas empresas.
  • Inevitabilidad de que en una organización muy numerosa, como es un gobierno, haya personas deshonestas, pero que eso no define a un movimiento político en su conjunto. La falacia de utilizar la generalización para estigmatizar a todo una organización.
  • Acusaciones de corrupción como estrategia para eludir la discusión política e ideológica de modelos económicos distintos.
  • Acusaciones de corrupción como estrategia para esconder la propia.
  • Acusaciones de corrupción como método de disciplinamiento y amenaza a dirigentes políticos opositores, jueces, etc. que cuestionan al poder real.
  • Explicar la importancia de que las acusaciones sean probadas. El peligro de retroceder a una sociedad medieval donde se confunde acusación mediática con prueba.
  • Acusaciones de corrupción hacia la militancia y la dirigencia, como estrategia de demonización, en función de no reconocerlo como adversario sino como algo que hay que erradicar completamente, como un mal absoluto, como una enfermedad. Relación de este modo de actuar con la deshonestidad moral y el fascismo. Querer “desaparecer” al adversario político.
  • Corrupción en la eliminación de planes sociales, pensiones para discapacitados, pensión por viudez, remedios y anteojos para jubilados, Plan Remediar, Plan Argentina Sonríe, Progresar, Procrear, Plan Fines para terminar la secundaria, Plan Qunita, Tarifas alocadas, eliminación de planes de capacitación para docentes, etc.; en relación a la baja de impuestos a las mineras y a la soja, a la eliminación del impuesto a la riqueza, subvenciones a campos privados de golf, etc.
  • Corrupción en el aumento de la deuda externa a niveles altísimos, en beneficio de los grandes bancos, y de funcionarios y amigos del poder que se hicieron millonarios en pocos días con las comisiones que se pagan para colocar deuda frecuentemente, y que el gobierno no informa, y que en el gobierno anterior no existían.
  • Relación de la corrupción con la destrucción de la ciencia, del conocimiento para construir satélites y aviones, del desmantelamiento de los equipos de investigación, del INTI, del INTA, del CONICET. Relación de la corrupción con los científicos que en su momento volvieron del exterior, y que ahora vuelven a migrar por no tener trabajo. Relación de la corrupción con que las grandes empresas, aprovechen lo construido e investigado y se apropien de las ganancias que podrían haber ido al estado. Con que no haya competencia en el terreno científico y técnico ni límite a las ganancias que las empresas pudieran obtener de sus descubrimientos, (realizados sobre todo en el exterior, porque acá no investigan nada). Relación con que no haya una referencia de precio justo. Relación de la corrupción con la no producción de medicamentos genéricos por parte del estado, beneficiando a las empresas farmacéuticas al desistir el estado de fijar precios razonables.
  • El fenómeno que de un mismo lado están: los sojeros, las mineras, las grandes corporaciones de alimentos, las grandes laboratorios farmacéuticos, los grandes pools de siembra, las multinacionales, los grandes medios de comunicación, los bancos ,el FMI. Del otro lado está el kirchnerismo. ¿Quién acusa de corrupción a quién?
  • Publicación organizada de todas las denuncias de corrupción que le hicieron al kirchnerismo y que resultaron denuncias falsas o no probadas (Sueldo de Axel Kiciloff en YPF, cuentas en el exterior de Máximo Kirchner y Nilda Garré, cuentas de Cristina en Seicheles, bóvedas, denuncia de la falsa secretaria de Néstor Kirchner, Hotesur, Los Sauces, Lázaro Báez y la obra pública, etc.) Aceptar las denuncias de corrupción que no se pueden rebatir (López o Jaime)
  • Establecer una página o un registro público actualizado de todos los casos de corrupción del actual gobierno, especificando montos y responsables. Resaltar los casos donde cada vez que se quiso investigar al kirchnerismo (la famosa ruta del dinero K), apareció siempre el macrismo (Odebrecht, Arribas, Panamá Papers, Los hermanos Lanatta, Lázaro Baez y La Rosadita y su conexión con Calcaterra, Boudou y Vanderbrele diciendo que no lo conoce a Boudou y acusando a Brito, relacionado con el macrismo, etc.)
  • Explicar por qué los Kirchneristas no dejan de serlo a pesar de las denuncias mediáticas de corrupción.

 

Conclusión

La idea de este documento es advertir que la estrategia del kirchnerismo de no responder sobre corrupción para no aportar a que se instale el tema en la agenda nacional, ha logrado el efecto deseado… por los que utilizan el tema para atacarlo y desprestigiarlo.
Creemos que si se debate el tema abiertamente como propuesta propia, no habrá pérdida de apoyo de los que ya están convencidos de que el kirchnerismo es la mejor opción, y sin embargo puede volver a recibir el apoyo de una amplio sector de la población, que lo votó en el 2011, que acuerda en general con las políticas e ideas implementadas durante su gobierno, pero que ven a la supuesta corrupción como un límite moral.
El tema está instalado y creemos que seguirá estándolo mientras el kirchnerismo no tome conciencia de la importancia que tiene responder orgánicamente para lograr acceder nuevamente al gobierno.
Estamos convencidos que están dadas las condiciones para que el kirchnerismo se apropie de él, lo instale en el centro del debate público por propia iniciativa, y lo resignifique ideologizándolo.

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