ROMINA PEREYRA: “Lo único que nace con fecha de vencimiento son las travestis, todo lo demás tiene posibilidades”

ENTREVISTA EXCLUSIVA. Romina Pereyra es Activista lesbiana, militante del Partido Comunista y actualmente Secretaria de Género de la CTA Matanza. Madre lesbiana también y habitante del territorio de La Matanza. Convivió en Laferrere con Diana y militaron juntas desde el comienzo del M.A.L., una de las primeras organizaciones que se construyeron territorialmente teniendo como eje la marginalizacion y precarizacion de las disidencias.  Desde el barro matancero una voz cálida atiende a la hora que sea, acostumbrada al cuidado que exige urgencia y no tiene horario. Romina Pereyra, Romi La Torta, habla “en fácil” y mira a los ojos siempre. No da entrevistas, pero a veces hace maravillosas excepciones. 

 

E: ¿Por qué se dice que el juicio por el crimen de Diana es histórico?

RP: Es histórico y es extraordinario porque es un juicio y al mismo tiempo es un juicio porque ella no está.
No está porque fue asesinada y fue asesinada porque hay un sistema que determina que las travas dejen de existir en un momento determinado y de una manera violenta. Su existencia es violenta para el sistema de dominación, cuando ellas irrumpen en la realidad entonces el sistema las hace irse de la misma manera, violenta. Cuando la trava aparece lo que hace es romper con todos los miedos, desde un lugar que quizás parece no político pero lo es. Las Sacayán (Diana y Johana) en Laferrere eran políticas, las travas paradas en la ruta. Dos hermanas travestis paradas en la ruta y que todo el mundo las conociera por su apellido. El resto de las chicas de la prostitución tenían nombres de guerra, nombres clandestinos pero ellas eran Las Sacayán. Nadie les decía LOS Sacayán. En un mundo de borrachos, de marginales y de explotación. Era el lugar en el que eran ellas. Las travas rebelan todo, transforman, revuelven.

A veces poder contar que se es trava es un delito en sí mismo. Mira que loco ¿no? El derecho legítimo que tiene cualquier sujeto en un estado de derecho, en el caso de las travas es una reparación histórica.  Este juicio tiene eso, cuando supimos que Diana ya no respiraba lo que entendimos es que había que invertir el orden de todo. Si no se había investigado, había que investigar. Si no se la había despedido como ella lo deseaba, había que despedirla como ella lo deseó. Y fuimos conducidxs por una trava. Nos condujo Lohana (Berkins) a despedir a Diana. Pudimos despedir a Diana y estaba Lohana ahí para abrazarnos y decir lo que había que hacer. Nos planteó desde el primer día que iba a haber un juicio y que íbamos a hablar de travesticidio. Y no dudó un ápice frente a la posibilidad de que eso no sea posible. Y bueno, así, este juicio que parece algo formal es histórico. El primer juicio que vincula la condición trava y vinculado también a reparar años de marginalidad y de opresión.

E: ¿Quién era Diana?

RP: Diana era una activista política. No era simplemente una tipa que se movilizaba a partir de la revictimización o de la necesidad concreta (que había también). Era una vocera política. Ella definía como debía ser mejor la sociedad, como debíamos destruir al sistema y que otro sistema tenía que consolidarse a partir de luchar contra el que existe. No planteaba una sociedad más justa, planteaba una sociedad justa. Sin duda todo su optimismo era una estrategia. Era un teje, viste que teje es como un sinónimo de estrategia. Hoy su juicio es el gran teje de las travas. El único teje que va a cambiar y que va a conducir determinadas cosas es el juicio de Diana. La conversión del rol del estado burgués que siempre nos procesó, que siempre nos juzgó, ese es el gran teje de las travas. Como la rebelión en la granja, bueno, la rebelión en el poder judicial.

E: ¿Cómo fueron los comienzos juntas?

RP: Militamos juntas, yo era parte del M.A.L. (Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación). Lo armamos en el local del PC con Noelia Luna que es otra trava de Matanza. Ella era parte de M.A.L. y una vez que se peleó con Diana, se enojaron y Noelia se armó su propia organización que se llama Miser. (Risas, recuerda) Una vez fuimos con Lohana a hacer una gestión al INADI junto con Diana y nos dice: ustedes son dos porquerías entre Miser y MAL. nadie les va a dar nada. Certifica el nombre lo mal que están. ¡Adelante del chabón del INADI lo dijo Lohana! Era así, se extrañan esas maldades. Se necesitan. Además tenía esa impunidad: “bueno chicas yo se los resuelvo pero la verdad que ustedes dan lástima”

E: Esas ausencias que te obligan a dar un paso adelante

RP: Sí, es lo que necesitó toda una generación para reaccionar. Lo primero que te surge es intentar cubrir un espacio que se tiene que cubrir. Ese espacio que tenían ellas, nadie lo va a poder ocupar. Cada una vamos a ocupar otro espacio y vamos a sentir que siempre es necesario un poco más porque no está ella. Es como ir cumpliendo tareas todo el tiempo, porque es así y porque corresponde. Cuando vos cuestionás el sistema que te domina y los modos de relación del sistema todos los días hay que hacer algo para cambiarlo y así fue con el juicio también. Frente al “no”, “eso no es posible”, “eso no pasa acá”. Bueno mirá, no existe para una trava la demostración de que algo es imposible. Es un mito como Papá Noel y nada más. Es cuestión de quitarnos las cadenas.

E: ¿Cómo las trató la justicia patriarcal?

RP: Hasta ahora el tribunal ha sido muy respetuoso. No es un dato que tenga que ver con que moralmente sean tipos piola, sino que entienden lo que está ocurriendo ahí dentro. Entienden el paradigma que se está transformando ahí adentro. La clave fue que a partir de la muerte de Diana el dolor se fue transformando en organización, en soberanía, en rebelión y bronca, en autodeterminación. Esto generó un clima que determinó llegar al tribunal con una situación particular. Los tres jueces que habitualmente procesan un caso, en el juicio tienen una querella, un fiscal y un defensor. Bueno ahora entran estas tres momias y se encuentran con que en lugar de un fiscal hay dos y en lugar de una querella hay dos.  Vos imaginate tribunales en términos clásicos. El tribunal está más arriba que nosotros, a los costados está la querella y la defensa y de frente están quienes testifican como subalternos a ellos. En este caso, aunque técnicamente nuestra imagen cuando entramos es la misma, hay una subversión de esos roles. Cuando hay dos querellas que cuestionan, proponen, miran, observan. Cuando hay dos fiscales que cuestionan e investigan y una sola defensa. Bueno, ya hay un juego de roles distinto.

Intentan los jueces y las juezas demostrarnos empatía a la identidad de Diana, a su tradición, a su historia y a sus vínculos. En general escuchan y lo que preguntan no es tonto ni desubicado. Ahora, el propio sistema judicial no le está dando las dimensiones que tiene que tener un juicio de este calibre. No debiera ser en una sala cualquiera. Debería ser en una determinada sala interpretando lo que está ocurriendo. Pero bueno el poder judicial nunca interpreta los pueblos, les impone cosas, ese es su rol. El fiscal se siente involucrado, tiene puesta bastante energía en esta causa. Tiene un vínculo de par pero entendiendo que él es el fiscal. Por supuesto que la querella de Diana es la más involucrada en cuanto a preguntar, a observar, retener y afirmar algunas cosas.

 

E: ¿Cómo es el universo de las audiencias?

RP: Una parte fundamental es el colectivo familia de Diana: sus hermanas, hermanos, sobrinos, sobrinas son el tribunal en un punto también. Están ahí, todo el tiempo, y son parte de lo que está pasando. Es una presencia muy fuerte, cuidan que nada ponga en riesgo el orden de lo que está sucediendo. Es también una manera de tener claro lo que está pasando. Estar sentadx ahí, viendo las fotos de Diana masacrada, secarte las lágrimas y sostenerte. Estar pendiente de las preguntas, de las opiniones del defensor. Que este él ahí (el acusado) y Diana no. Ya eso es una situación que genera tensiones. Es difícil, él (Marino) pasó de estar el primer día en una posición de impunidad, de cierta soberbia, sólido. Muy omnipotente, sentado, en su propia realidad desvinculado de lo que pasaba a intentar demostrar que era humano. Si frente a tal testimonio prefiere no estar, se va. Pero no tiene ninguna empatía con las víctimas.

También hay mucho policía, y justamente la policía no ha sido un regalo de Dios para la vida de Diana. Hasta eso es medio complejo. Que te acomode la silla un milico es incómodo. En general te puedo decir que hay mucho dolor. En la búsqueda de justicia de Diana, muchos y muchas que amaban mucho a Diana no exploraron el dolor en su oportunidad, ni se dejaron llevar por el dolor y entonces están procesando el dolor ahora. Si habrá algo que ha humanizado a un tribunal en Argentina es el juicio de Diana.

E: Todo este mundo del adentro que contás, parece una contraposición con el afuera ¿Qué es lo que pasa en la plaza mientras tanto?

 

RP: Es Diana la plaza, Diana viva. Dentro del tribunal es lo que necesitamos que sobreviva de Diana en la pugna. Su objetivo histórico de no ser ella la beneficiada, ni la privilegiada, sino que todo lo que logre sea un derecho para todxs. Eso es lo que tiene que predominar ahí, que es lo que está ocurriendo.

La plaza es locura y pasión. La rebelión desordenada. Es Diana, la rebelión de todo orden. Un modo de revolucionar el oxígeno que rodea. Hay mucha autonomía en cada uno y cada una, hay mucha fortaleza también y termina incorporándose por ahí gente que no la conoció, que no tiene un vínculo directo pero siente profundamente el dolor. Y nadie puede descalificarlo. Diana no tiene viudos y viudas, Diana tiene cientos de hermanas y hermanos que se secan las lágrimas. Es muy político también, hay como una humanización. Toda su locura. Política y desprolija Diana Sacayán, hay tierra matancera.

Yo les decía a las cumpas que mientras funcione el juicio de Diana, hay una habitando el corazón de la selva, la selva de la ciudad. Trajimos a La Matanza, le trajimos toda la tierra matancera, y es muy probable que haga semilla, que eche raíces, Diana siempre echó raíz. Es muy probable que estemos cumpliendo con esa otra tarea que nos dejó. Diana siempre decía que decir Diana Sacayán era decir La Matanza. En el tribunal pasa eso, hacemos lío, nos ponemos a tomar mate adentro. Nadie preguntó nunca. Tiene esas cosas divertidas muy propias.

 

E: De las audiencias ¿Recordás alguna en particular que te haya sorprendido?

RP: El día que declaró Amaranta (Gómez Regalado) fue muy especial. Más allá del día en que declaró Say Sacayán, que fue fuerte porque también habló desde otro lugar: desde la querella trans. Eso en sí ya constituye algo distinto.

Pero el día que habló Amaranta declaró también el forense, y llevo las fotos. Fue todo muy duro, muy crudo. El (Roberto Cohen) fue muy detallista y muy cuidadoso de la identidad de Diana. E intentó vincular todo a lo que entendió como un femicidio. Teniendo en cuenta que la defensa cuestiona en términos forenses. Muy preparado
En la Argentina se han procesado algunos casos de travestis pero casi como un trámite. Acá vimos como 10 o 15 fotos, con detalles de las heridas que mostraban un claro ataque, una clara acción de odio sobre el cuerpo travesti. No es el cuerpo de cualquiera. Ver esta especie de odio tan fuerte a ese cuerpo. Ver a Diana tan fuerte, ahí amordazada, atada, sin vida, pero sobre todo silenciada. Con cosas encima, como ocultando algo que era Diana: la expresión de lo posible y visible. Es todo muy complejo, humanamente duro. Ese mismo día declaró Amaranta algo más tensa, hablaron de antropología. No habló una antropóloga cualquiera sino una trava antropóloga. Le preguntaron muchas cosas, incluso el tribunal quiso demostrar que sabía cosas. Y lo hizo bastante bien. Pero por suerte al final la querella (representada por Luciana Sánchez) le pregunta si alguna vez sintió que su vida estaba en riesgo. Si alguna vez sintió que alguien la quería matar, ella y sus compañeras. Amaranta lo pensó y le dijo que sí, que ella y sus compañeras mushes y travas habían visto su vida en riesgo. Creo que eso es como una síntesis de todo.

Ese día también declaró Mónica, que es la trava que vivía con Diana. Ella es de acá, de La Matanza, Catán. Contó sus miedos, su angustia, su dolor por todo esto, Y además dijo dos cosas importantes: Contó cómo Diana la convenció de irse a vivir a Flores, que fue ir a la casa y decirle:

«Trava, venite conmigo que estás acá tirada y no tenés nada.»
“no, Diana que después…”

Y la agarró, le hizo el bolso y la llevó. Eso era Diana.

 

E: ¿Qué fue la otra cosa importante que dijo Mónica?

RP: Lo otro es que contó el miedo que le produjo a muchas travestis el asesinato de Diana. Si le habían hecho eso a Diana que era tan fuerte, tan militante, que había logrado tantas cosas, qué le podía pasar a ellas. Eso es un travesticidio, y eso es un travesticidio social, que tu vida se rija por si te detiene o no el miedo. Eso fue muy fuerte, sin preparación y lo dijo una trava. Eso era lo que necesitábamos que escuche el juicio. Que ya nadie sigue insistiendo en hablar por las travas, que las travas tienen sus propias voces. Eso fue lo que hasta ahora, más me movilizó si se quiere

E: ¿Qué es un travesticidio social?

RP: Son muertes violentas y evitables. Tiene que ver con las condiciones de vida de las travestis. Fundamentalmente de las pobres. Hay una negación de las identidades, incluso en la muerte y no solo yendo al punto flojo de que no se aplica el cupo, existe desde antes. La existencia del travesticidio social determina que Diana impulse esta ley.

Lo único que nace con fecha de vencimiento son las travestis, todo lo demás tiene posibilidades. Eso es evitable de parte del Estado, es modificable por las tradiciones populares y la decisión de no hacerlo se convierte en un mal social. Hay cuidados enormes cada nueva audiencia por parte de quienes convocan. Por ejemplo las hermanas de Diana reparten comida de a ratos en la plaza. ¿Se debe a lo comentábamos recién?Vos habrás escuchado alguna vez la frase de Diana que dice, que cuando dormíamos dormíamos todos uno tan encima del otro que cuando soñábamos, soñábamos todos lo mismo. Eran pobres, muy pobres, muchos hermanos, un papá violento, y bueno, un kilo de pan para 15 personas. Por eso nosotras también al juicio llevamos frutas, verduras, hicimos comida, comimos ahí. La historia de Diana tiene que ver con no tener siempre para comer. Y esa es la historia de una trava también.
Diana era eso, el M.A.L. en La Matanza y en Laferrere era eso, juntar a los marginados y marginadas; sobre todo en un momento para frenar la cana, pero también para sentirnos parte de algo en que éramos protagonistas todos y todas. El M.A.L. surgió incluso como contención. Estaba Say, estaba yo, estaban muchas compañeras que murieron, que no están, que no llegan. A muchas las despidió Diana, muchas murieron después.

 

E: En este mundo de subversión trava, de locura y pasión ¿Cómo son las despedidas?

RP: Para nosotras el velorio, la despedida, es una celebración linda digamos, porque como se negó esa vida hay que celebrar que existió también. El momento en que todas las travas pueden ser travas. Hay una disputa en algunos casos con las familias orgánicas, biológicas, en general. Hay muchas travas que tienen una relación maravillosa con sus familias, y muchas no. Entonces a veces hay que pelear en la cochería para que respeten su nombre, pelear con su familia, etc. Siempre es organizarse, rebelarse, imponerse e intentar llevar adelante los deseos, planteos, las propuestas de las travas, y por eso somos travas y no mujeres trans. Somos travas, acá es travas, maricas, travestis.

Tiene que ver con esta territorialidad y por eso también las travas en ese contexto, cuando se arma el M.A.L. el primer aliado no fue el movimiento feminista. Su primer aliado fue el movimiento piquetero en esta zona. Los que estábamos pidiendo para que la cana no nos cague a palos y para tener para comer. Lo que importaba era conseguir zapatillas para todos. Ese modo de funcionar, de existir, de organizarse, es un modo que también va determinando el accionar de Diana como una líder política distinta, una referenta trava piquetera. A Lohana el mundo del feminismo la aceptó, la abrazó y la eligió. La ubicó en un lugar. Diana se impuso al feminismo. Lohana era una invitada a la fiesta. Diana entró por la ventana y ya no la pusieron sacar.

No vamos a poder escribir ni un renglón de la historia sin nombrarlas a ellas. Y es también nuestra responsabilidad. Sin ellas, seguramente lo mejor de nosotras no existiría de la misma manera. Y creo que en el juicio también se está contando esa historia. Una nueva historia.

 

Foto: Gala Abramovich

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